¿Libertad duradera o guerra interminable?

El abrazo de ZP puede costarle caro a Obama

Zapatero quiere embarcarnos en una guerra de origen dudoso

El dato cierto es que la guerra de Afganistán se está desarrollando de un modo que está claro que no puede conducir a la victoria

La sinceridad del pacifismo del presidente Zapatero es la misma que cuando dijo que bajar impuestos era de izquierdas. Sólo había que esperar un poco para comprobarlo. Zapatero quiere embarcarnos y embarcar a Obama en una guerra de origen dudoso, desarrollo desastroso y objetivos engañosos. El abrazo de Rodríguez puede costarle caro a Obama.

Las muertes de soldados españoles en Afganistán han terminado por dejar en evidencia lo que todos sabíamos, pero el presidente Rodríguez y su gobierno negaban: que aquello era una guerra. La visita de Rodríguez a Obama tiene un punto central en la agenda: la guerra de Afganistán. La cuestión es: ¿debe el presidente Rodríguez apoyar esta guerra?

I. EL DUDOSO ORIGEN DE LA GUERRA DE AFGANISTÁN.

Alguien podría pensar que el origen de la guerra de Afganistán no es dudoso: se inicia después del 11-S, en 2001.
Esto es cierto. Pero lo que resula dudoso es el modo en el que se utilizó la legalidad de Naciones Unidas para empezar esta guerra. Recapitulemos.

Después del 11-S, el Consejo de Seguridad aprobó su resolución 1368, de 12 de septiembre, que no mencionaba en absoluto a Afganistán.

Pocos días después se vuelve a aprobar otra resolución, la 1373, de 28 de septiembre, que sigue sin citar a Afganistán.
En este contexto, el 7 de octubre de 2001, USA inicia la guerra contra Afganistán, país acusado de proteger al supuesto responsable del 11-S, Osama Bin Laden. Esa operación llevó el pomposo título de «Libertad duradera».

Más tarde, el día 12 de noviembre, se aprueba una nueva resolución, la 1377, que sigue sin mencionar a Afganistán, a pesar de que este país ya había sido atacado por USA. Es importante advertir que USA invocó el derecho de legítima defensa.

Sólo dos días después, el Consejo de Seguridad aprobó la resolución 1378, que se refiere específicamente a Afganistán.
Esta resolución, la 1378, aprobada cuando ya se inició la guerra de USA en Afganistán, va a conectar las resoluciones aprobadas después del 11-S (las resoluciones 1368 y 1373) con resoluciones anteriores al 11-S que sancionaban a Afganistán por su apoyo a Osama Bin Laden (en particular, las resoluciones 1363 de 30 de julio de 2001, 1333 de 19 de diciembre de 2000 y 1267 de 15 de octubre de 1999).

Las preguntas que surgen son dos:
1º. ¿Por qué las resoluciones posteriores al 11-S -las 1368, 1373 y 1377- no mencionaron a Afganistán, a los talibanes y a Osama Bin Laden?

2º. ¿Por qué sólo se atacó a Afganistán y no a los otros Estados de donde eran originarios los terroristas y donde obtuvieron apoyo financiero y logístico -en particular Arabia Saudí y Pakistán-?

Estas dudas planean sobre el verdadero origen de la guerra de Afganistán.

II. ¿LIBERTAD DURADERA O GUERRA DURADERA?

No hay que tener los conocimientos del Marqués de Santa Cruz o de Clausewitz para saber que una guerra se debe desarrollar del modo más idóneo para obtener la victoria. Lo contrario es un engaño: a los soldados que se juegan la vida o a los ciudadanos que sufragan la guerra.

El dato cierto es que la guerra de Afganistán se está desarrollando de un modo que está claro que no puede conducir a la victoria.

El caso más elocuente y trágico es el de España. Sin necesidad de recordar el derribo del helicóptero Cougar que se ha tratado de vender como un «accidente» para evitar que la ciudadanía percibiese la naturaleza de verdadera guerra que hay en Afganistán, los más recientes casos de soldados españoles caídos en Afganistán han dado lugar a que personas cercanas a las víctimas desvelen datos escalofriantes sobre la misión.

Esos datos oscilan entre el empleo de vehículos con un supuesto blindaje que no blinda nada y deja a los ocupantes de los mismos completamene vulnerables, hasta la prohibición de disparar a matar salvo circunstancias extremadamente excepcionales.
En estas condiciones, y cuando la situación es de guerra, es TOTALMENTE IMPOSIBLE que nuestras tropas puedan vencer.

Las preguntas que surgen, por tanto, son:
1º. ¿Se quiere ganar esta guerra?
2º. Si se demostrase que no hay interés en ganar la guerra, ¿qué intereses desearían que la situación de conflicto durase?

III. ¿PARA QUÉ SE ESTÁ EN AFGANISTÁN?

Son varias las justificaciones que se han hecho del envío de tropas a Afganistán. Pero no parecen convicentes. Y surgen las preguntas:

1º. ¿Se está en Afganistán para establecer una democracia?
Después del fraude masivo en las últimas elecciones presidenciales, celebradas con la presencia de las tropas de la OTAN allí decir esto es un sarcasmo o un insulto a la inteligencia.
Si estamos poniendo muertos para este pucherazo…
2º. ¿Se está en Afganistán para acabar con los talibanes?
Entonces habría que preguntar por qué no se interviene en Pakistán.

IV. OBAMA, PRISIONERO DE LA MENTIRA Y LA RAZÓN DE ESTADO

El presidente Rodríguez doy por descontado que sabe que Obama ha heredado una guerra desencadenada para servir a unos intereses muy cercanos a personas del círculo del ex-presidente Bush. Desde ese punto de vista, parecería razonable pensar que Obama querría desembarazarse de este conflicto.

Ahora bien, ese círculo de Bush, al embarcar a USA en una guerra, ha comprometido el prestigio de USA como potencia mundial. De esta suerte, desembarazarse del conflicto supondría un coste para el interés nacional USA.

En este contexto se concede el premio nobel de la paz a Obama. Quiero pensar que no se le ha concedido para intentar condicionar su respuesta en Afganistán. Porque lo que está muy claro, a mi juicio, es que en estas condiciones, a Obama sólo le quedan estas salidas:

  • a)- o denunciar toda la mentira que rodea la guerra de Afganistán y retirarse.
    b)- o acabar con esta guerra cuanto antes con una victoria manteniendo la farsa de que es una operación «antiyihadista»
    c)- o denunciar la mentira y decidir continuar la guerra en defensa pura y simplemente del prestigio de USA.
  • a)-Si Obama opta por lo primero, no hay manera de explicar que el presidente Rodríguez haya aumentado el número de tropas en Afganistán.
    b)-Si Obama opta por lo segundo, Rodríguez debiera explicar por qué se retiró de Iraq y sin embargo envía más tropas a Afganistán.
  • c)- Pero si Obama optara por lo tercero, el presidente Rodríguez deberá explicar a Obama cómo pueden contribuir a la victoria unas tropas, las españolas, sin armamento suficiente (no hay ni un solo carro de combate español en Afganistán) ni instrucciones de lucha precisas para la victoria (enormes limitaciones antes de disparar a matar). Porque para lograr una victoria cuanto antes va a haber que matar a mucha gente. Pero a gente de los otros.

Carlos Ruiz Miguel
Catedrático de Derecho Constitucional
Universidad de Santiago de Compostela
http://blogs.periodistadigital.com/desdeelatlantico.php

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