Ahora hay cesión política además de económica

Los peligrosos paralelismos entre M. A. Blanco y el Alakrana

Mencione usted su nombre y le mirarán como a un provocador

Porque lo cierto es que no sabemos de Gobierno democrático alguno que negociara con ETA el pago de los millones exigidos por los secuestros «económicos»

Recordar a Miguel Ángel Blanco es tabú estos días. Para ley del silencio, la que hay alrededor del Alakrana y de la cesión del Estado ante los secuestradores. Mencione usted a Miguel Ángel Blanco, recuerde que fue asesinado por ETA porque ni aquel Gobierno ni la mayoría de los españoles pensaron que se podía ceder a las exigencias de los terroristas y le mirarán como a un provocador, incluso como a un desalmado.

Y, sin embargo, -señala E. Uriarte en un artículo titulado «M. A. Blanco como tabú» en ABC- las cuestiones éticas y democráticas planteadas por ambos secuestros son las mismas. Por mucho que ahora convenga cerrar los ojos y, según Zapatero, también la boca. La posible diferencia entre el secuestro económico del Alakrana frente al político de Miguel Ángel Blanco ha dejado de ser tal a partir de la exigencia de liberación de dos delincuentes.

Ahora hay cesión política además de económica, y eso si admitimos alguna diferencia entre ambas. Porque lo cierto es que no sabemos de Gobierno democrático alguno que negociara con ETA el pago de los millones exigidos por los secuestros «económicos». Ni mucho menos que el mismo Estado pusiera el dinero, como parece que va a ser el caso ahora.

La diferencia realmente significativa entre ambos casos es que entonces no hubo posibilidad alguna de intervención policial porque no pudo averiguarse la localización de Miguel Ángel Blanco mientras que tal posibilidad ha existido desde el primer momento con el Alakrana.

Y a pesar de ser la única legal, al Gobierno ni se le ha pasado por la cabeza ponerla en práctica. Por supuesto, hay otra diferencia y es que eso de la legalidad internacional que tanto ha repetido Zapatero en los últimos años le da exactamente lo mismo al Gobierno.

Aquí nos saltamos la legalidad internacional y la nacional desde la primera hasta la última disposición. Y encima se nos exige que nos tapemos los ojos y que cerremos la boca.

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