Este año, en la efeméride del 11-M, ha retornado con fuerza la conspiranoia

Ni cejaré, ni olvidaré, ni perdonaré

En España hay una izquierda dedicada al saqueo y una derecha sin fuste intelectual

El sanguinario terrorismo islamista consigue, mediante la perversión de lo islámicamente correcto, que el Islam quede exento de toda culpa y aparezca incluso como tolerante

Quiero agradecer las numerosas muestras de simpatía y las felicitaciones a raíz de mi intervención en el programa de Intereconomía TV, ‘Más se perdió en Cuba’, sobre la terrible masacre perpetrada por los islamistas el 11 de marzo de 2004 en los trenes de Atocha.

No hay mucho que comentar respecto al conspiranoico de turno, llena de fabulaciones y estupideces y en una continua exhibición de ignorancia respecto al 11-M y al islamismo: ‘no fue el modus operandi de Al Qaeda’ (como si existiera ese modus operandi fijo cuando se trata de matar en cuanto se puede) o ‘no tenían el perfil de integristas’, valiente chorrada, que ignora, por ejemplo, la taquilla-simulación islámica. No digamos con esas patochadas de que no se sabe el explosivo cuando no hay explosivo de atentado que haya sido más estudiado, analizado y esté más claro: se sabe de donde se cogió, cuando se vendió, porque precio, donde se guardó y donde se utilizó. O bajezas que entran dentro de la más absoluta indigencia mental y el más barato esoterismo como que la mochila de Vallecas era falsa, ninguneando y ofendiendo al heroísmo de Pedro el tedax, a quien todos debemos agradecimiento.

La conspiranoia sobre el 11-M es la demostración de que España está como está no sólo por una izquierda dedicada al saqueo sino también por una derecha sociológica sin fuste intelectual, sin ilustración y llena de frustraciones. Estamos ante un embrión de fascismo que no eclosiona y que ensucia el nombre de liberal, usándolo como patente de corso.

«EN ESPAÑA SE HA RIZADO EL RIZO»

No hay atentado más lineal y con menos misterio que el del 11-M. Por lo normal el sanguinario terrorismo islamista consigue, mediante la perversión de lo islámicamente correcto, que el Islam quede exento de toda culpa y aparezca incluso como tolerante o como si los terroristas lo hubiera mal interpretado, cuando los terroristas salen de El Corán («matadlos a todos, allá donde los encontréis») y de las mezquitas. En España se ha rizado el rizo y se ha llevado la situación al extremo ridículo: se considera que ni tan siquiera los islamistas pueden ser terroristas y para los patentes asesinos se pide su liberación… para que vuelvan a matar.

¡Extrema irresponsabilidad! En tiempos menos confusos, los conspiranoicos serían tenidos por traidores a la Patria.
Así que el desarme de la sociedad para entregarla indefensa a la islamización está favorecido por la estulticia de la ‘alianza de civilizaciones’ zapateril (no hay más civilización que la occidental) y la inmundicia para retrasados mentales de la conspiranoia aventada, con intereses mercantilistas, por ese par de aventureros de la derecha pagana que son Pedro J y el pívot de Orihuela del Tremedal, radiofonista en caída libre.

ISLAM, VISIÓN CRÍTICA

Y ese desarme es muy peligroso y suicida, antipatriótico y liberticida. En diciembre se condenó a 18 islamistas que intentaban provocar una masacre en el Metro (para dificultar la llega de auxilios) de Barcelona y está en sus inicios el juicio contra otro grupo de islamistas que querían poner bombas en El Corte Inglés de Princesa. El suicida que mató a 19 carabinieris era vecino de Santa Coloma de Gramanet y partió desde Barcelona a Irak, como una buena porción de terroristas. Hay un jeque talibán financiando mezquitas y los poderes públicos de todos los partidos cediendo terrenos a los musulmanes para levantar minaretes (el nefasto Gallardón ha entregado las Escuelas Aguirre al islamismo radical). Todo esto es muy grave y debe ser afrontado. Para evitar ese desarme intelectual al que contribuyen la izquierda y la derecha he escrito y publicado ‘Islam, visión crítica’ (Editorial Rambla), que va como un tiro, con reposiciones en todos los centro de El Corte Inglés de España.

Lo cierto es que este año, en la efeméride del 11-M, ha retornado con fuerza la conspiranoia, con cierre de filas mediático que sugiere consigna política. Si bien los periodistas próximos a la línea oficial del PP hace tiempo abandonaron las delirantes fantasías conspiranoicas, los que obedecen a ese derecha que llaman sin complejos han salido en legión cerrada con las gastadas y mil veces repetidas patrañas insustanciales. Tanto en el desfonde conspiranoico como en el desarme ante el islamismo (con un reportaje infumable con esa insostenible consigna lela del ‘islam moderado’) ha destacado, se ha llevado la palma, Telemadrid.

«ACABAR CON EL MONSTRUO»

No es descartable que estemos ante un calentamiento de motores previo al inicio de una nueva ofensiva contra Rajoy. Aunque lo que toca es acabar con el monstruo -metafóricamente- que ellos mismos, en su histrionismo y su infinita torpeza han creado: la UPyD de Rosa Díez, que ha devenido partido madrileño, competir del PP. Tales cuestiones ni me van ni me vienen, pero me indigna que se utilice a las víctimas y se mienta a la sociedad, con desprecio hacia las buenas gentes.

Por las graves consecuencias que implica este desarme intelectual y moral de la sociedad, no cejaré, no olvidaré, ni perdonaré a cuantos han ideado y propalado la demencial fabulación de la conspiranoia hasta verlos fuera de la vida pública. ¡Incluso llegan a pedir la libertad para los terroristas! Se sitúan como caballo de Troya de la islamización. Quienes han pedido y se han empeñado en que se ponga en libertad a los asesinos de 192 personas -como Jamal Zhougam- han de ser aislados socialmente y salir por el sumidero de la historia.

Para sus seguidores: no habrá más información sobre el 11-M (nunca han investigado, sólo han fabulado) hasta que se acerque otro paso jurídico de las querellas contra Pedro J (y el pívot de Orihuela del Tremedal) o hasta el próximo año. Mientras se entretiene a las buenas gentes con esoterismos, España se hunde.

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