El presentador de "A fondo" responde al diario Público

Enrique De Diego. «La Plataforma de las Clases Medias es el ‘tea party’ español»

El diario ‘Público’, bajo el título ‘El tea party ya está en España’, ha perpetrado una mezcolanza política –lo que el análisis político se denomina amalgama- en la que me incluye, en portada, junto a Jaime Mayor Oreja, José María Aznar.

Alejo Vidal-Quadras, Esperanza Aguirre, Federico Jiménez Losantos y Antonio Jiménez. Es decir, nos sitúa a los citados como el ala derecha del PP, supongo que a las órdenes o en la órbita de Esperanza Aguirre, la política más en activo de los reseñados.

Deduzco que el amplio reportaje puede intentar generar tensiones internas en el PP o incluso realizar alguna crítica hacia Intereconomía, que, en cualquier caso, resulta, en el fondo, extraordinariamente laudatoria.

En realidad, el ‘tea party’ no acaba de llegar a España, sino que lleva mucho tiempo promoviendo, esforzadamente, la rebelión cívica. El ‘tea party’ español es claramente la Plataforma de las Clases Medias, con la pequeña salvedad histórica de que nosotros salimos bastante antes, no imitamos a ningún movimiento foráneo.

Aunque nuestra prehistoria es muy anterior, nos legalizamos en 2008 y el 23 de noviembre de ese año convocamos nuestra primera concentración en la Plaza de Colón contra las incautaciones de fondos de los contribuyentes para dáselos a los banqueros.

Ahí lanzamos nuestro grito de rebelión: ‘Con mi dinero, no’. Luego vinieron otra concentración en Colón, el 14 de febrero, y manifestaciones ante la sede de UGT, para pedir que dejen de vivir del Prespuesto, la marcha a La Moncloa, para exigir elecciones anticipadas, y todas las que hemos ido celebrando en otros puntos de España: Valencia, Murcia, Zaragoza, Alicante, Almería, Sevilla, Valladolid, Salamanca, Albacete.

Es cierto que, en paralelo, coincidimos básicamente en los planteamientos del ‘tea party’, coincidimos en lemas como más nación y más sociedad y menos Estado, menos impuestos, menos gasto.

Como las condiciones no son las mismas en España que en Estados Unidos, nosotros no tratamos de influir en el PP, parte o facción de la casta parasitaria, sino promover la regeneración del modelo político y de la sociedad española.

Aún respetando a todas las personas con las que se me presenta, es obvio que considero que Aznar, con sus gobiernos, fue una ocasión perdida, que sacó a la Policía Nacional y a la Guardia Civil de Cataluña, lo que dice muy poco de su patriotismo, que ni tan siquiera promovió la independencia del Poder Judicial y que ha inventado el ‘liberalismo subvencionado’, absoluta contradicción en los términos, de modo que debería hacer, de inmediato, que la FAES no fuera financiada por la sangre, sudor y lágrimas de los contribuyentes.

En cuanto a Esperanza Aguirre, sin duda la política del PP más cercana a los ciudadanos, la Plataforma de las Clases Medias siempre le dirá lo mismo: las autonomías son insostenibles, hay que cerrar la Comunidad de Madrid.

Hemos avanzado mucho, a pesar de, y desmintiendo la curiosa amalgama de ‘Público’, la absoluta falta de apoyo, la completa conjura de silencio de los medios próximos al PP y, desde luego, de los de obediencia estatal popular.

Nuestra propuesta de ‘regeneración’ se está abriendo paso y se concretará en una candidatura a la alcaldía de Madrid y en una próxima convención multitudinaria que celebraremos en Madrid a finales de enero o primeros de febrero.

Sí, la Plataforma de las Clases Medias lleva tiempo en España.

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