Su renuncia desenmascara el paripé de las listas electorales

La paridad ficticia socialista nuevamente al descubierto

Ha anunciado que Joaquim Nadal presidirá el grupo parlamentario socialista y de esta manera fulmina a Montserrat Tura

Un malestar en el sanedrín socialista precisamente porque Montilla fue una operación directa de Zapatero

A José Montilla los ciudadanos le han puesto de patitas en la calle. La cabeza del todavía presidente en funciones de la Generalitat ha rodado 24 horas después de las elecciones autonómicas con el anuncio del propio Montilla de su renuncia a ser líder de la oposición. El de Iznájar abandona además su escaño en el Paramento tras dejar a su formación política con los peores resultados de la historia. Pero su renuncia desenmascara el paripé de las listas electorales. Y de qué manera.

Montilla ha anunciado que Joaquim Nadal presidirá el grupo parlamentario socialista. De esta manera fulmina a Montserrat Tura, la número dos de su propia lista electoral. Vamos que la actual consejera de Justicia en funciones era una ficción y estaba ahí de segunda por puro marketing y porque obliga la ley de paridad cremallera de Zapatero.

Pero es que además su argumentación para tal descabalgamiento no tiene desperdicio. El presidente de los socialistas en el Parlament será Nadal por «la solidez, la experiencia y el conocimiento de los temas» ¡Toma del frasco, paridad, Carrasco! Se conoce que Tura no daba la talla. Y Tura y el resto de las mujeres socialistas, calladitas por si las moscas . Una lección de paridad socialista ejemplar.

DESCALABRO SOCIALISTA

La nítida victoria de Artur Mas en las elecciones del 28-N ha llevado aparejada el monumental hundimiento del PSC y por ende de José Luis Rodríguez Zapatero. CiU obtiene 62 escaños (se queda a 6 de la mayoría absoluta) y el 38% de los votos mientras José Montilla desciende a los infiernos. El socialista obtiene menos de la mitad de los escaños de CiU, pierde 9 diputados y sus 28 escaños suponen el peor resultado de los socialistas cuando tocaron suelo en 1980 con 33 parlamentarios.

Por si acaso, el lunes pasado Ferraz se ponía la venda antes que la herida. Su número tres decía que Zapatero no concurre a estos comicios. Tras las elecciones Marcelino Iglesias leía un comunicado «compartiendo la derrota» y asumiendo «parte de responsabilidad» sin derecho a preguntas por parte de los periodistas.

Un malestar en el sanedrín socialista precisamente porque Montilla fue una operación directa de Zapatero. Fue el presidente quién le designó a dedo traicionando a Pasqual Maragall. Además el Estatuto es obra del propio Zapatero de consuno con Artur Mas, lo que supuso una nueva traición, esta vez por duplicado: a Carod Rovira  y al propio Montilla al que dejó completamente al margen del acuerdo.

Desde instancias oficiales transmiten por lo bajini que Montilla era el niño díscolo de Zapatero y que éste nunca quiso la reedición del tripartito. Así que Zapatero se habría quitado un problema con el batacazo de Montilla.

Menos cuentos chinos. Zapatero se ha descalabrado en Cataluña y en Ferraz y en La Moncloa temen que sea el preludio del desmoronamiento del zapaterismo en el resto de España cuyo próximo capítulo será el 22 de mayo. Lo que no saben es cómo frenar la sangría de votos y la hemorragia abstencionista que su política provoca en sus propias filas.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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