Después del comunicado.

MADRID, 24 (OTR/PRESS)

Una vez más, aunque en este caso en una cuestión especialmente delicada, se ha producido un claro divorcio entre la clase política y la sociedad. Me refiero a las reacciones que ha habido a raíz del comunicado de la banda terrorista ETA en la que anunciaba el cese definitivo de lo que ellos llaman «actividad armada», pero en el que sin embargo no decía nada ni de su disolución ni de la entrega de las armas.

Tanto desde el Gobierno como desde el PSOE y del PP -sólo los líderes de UPyD, Rosa Díez, y de Foro Asturias, Francisco Alvarez Cascos, se han salido de ese guión marcado por los dos grandes partidos- se ha calificado este anuncio como de gran noticia, un paso definitivo hacia la paz, un claro síntoma de que ETA ha sido derrotada. Sin embargo, los ciudadanos -en diversas encuestas de opinión publicadas en las últimas horas- muestran mayoritariamente sus reticencias a este anuncio de la banda terrorista: ni creen que sea el final de ETA ni mucho menos están por la labor de que se les conceda nada por anunciar que dejan de matar.

Personalmente, estoy mucho más cerca de la opinión de los ciudadanos que de la de esos dirigentes del PSOE y del PP que han querido presentar el anuncio de ETA como un gran logro. Es evidente que para cualquier persona de bien, que una banda terrorista diga que no va a seguir matando produce una sensación de alivio. Pero a partir de ahí, todo son dudas. ¿Cuántas veces nos ha engañado ETA?; ¿qué valor hay que dar a la «palabra» de unos terroristas»; ¿están seguros los políticos del PSOE y del PP que la banda terrorista no volvería a matar si en un plazo prudencial de tiempo no se les da todo lo que piden?

Decir como ha hecho Rajoy que este anuncio ha sido sin ningún tipo de concesiones políticas es un ejercicio de ingenuidad o de desconocimiento de lo que está hablando. ¿Le parece a Rajoy poca concesión política que se dejara a Bildu presentarse a las pasadas elecciones municipales donde obtuvo la alcaldía en 104 ayuntamientos del País Vasco y de Navarra? ¿No cree el líder del PP que permitir la celebración de la mal llamada «conferencia de paz» hace ocho días en San Sebastián con la presencia de mediadores internacionales no fue una concesión política a los terroristas? Del Gobierno de Zapatero y del PSOE de Rubalcaba que han estado metidos de «hoz y coz» en este proceso se puede esperar cualquier cosa. Pero del líder de un partido que siempre ha tenido una postura clara y contundente en la lucha antiterrorista -una política que dio sus frutos y de la que el propio Rajoy fue copartícipe en los gobiernos de Aznar- se espera que diga la verdad a los españoles y, sobre todo, que cuando dentro de pocas semanas llegue a la Moncloa, no haga ni la más mínima concesión a una banda de asesinos que han causado tanto dolor a la sociedad española en general y a las víctimas de sus atentados en particular.

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