El PSOE en la subasta de emociones.

MADRID, 06 (OTR/PRESS)

El pasado cotiza al alza en un universo en el que se ha intentado borrar hasta no dejar huella. Me refiero, naturalmente al PSOE. Diez años de duro intento de José Luis Rodríguez Zapatero y de los suyos (entre ellos, en primera línea Alfredo Pérez Rubalcaba) para terminar resucitando la pareja González-Guerra como salvavidas de Rubalcaba.

Nostalgia en Dos Hermanas de lo que fue y nunca jamás será. No me imagino al PP sacando a pasear a Manuel Fraga y a Jorge Verstryngge para salvar al PP.

Cada uno hace la campaña que puede. Y Rubalcaba ha elegido por subastar emociones solo porque no tiene crédito para proponer lo contrario de lo que ha hecho desde el Gobierno. Esconder a ZP, prometer lo imposible y jugar a tope con la emotividad de los militantes del partido que fundó Pablo Iglesias.

Este ejercicio es para tratar de no bajar en escaños por debajo del umbral de la flotación política. Me parece bien, es lo que corresponde, pero yo ya no compro más veces una mercancía tan averiada.

Pienso que España necesita un socialismo fuerte, socialdemócrata, responsable y comprometido con la justicia social. Y esa ensoñación ya se ha volatizado. No se reinventan las realidades con sueños del pasado sino con proyectos de futuro. Y si lo que tiene que enseñar Rubalcaba es a Felipe y a Guerra tendrá que aguantar la consecuencia de que en su equipo no tiene nada que sirva para el escaparate. Primera vez en la historia que el secretario general del un partido recibe la orden de meterse en la buhardilla y además de no hacer ruido.

Para mí que es más útil empezar a pensar en la reconstrucción y regeneración del socialismo a partir de un inmenso ERE que se aplique a todos los que le han dicho amén a Zapatero durante once años.

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