Salvar el Estado (de bienestar).

MADRID, 06 (OTR/PRESS)

Han escondido a Zapatero, tienen a Blanco cercado judicialmente y no les ha quedado más remedio que resucitar (políticamente) a «sus estrellas», como titula un periódico. ¿Sus estrellas? Volver a González y a Guerra -que no se hablan desde hace años y que sólo han aceptado compartir cartel ante el riesgo de hundimiento- es volver a la nostalgia de treinta años atrás. González cambió la política por los negocios y el diseño de joyas y Guerra un cargo de diputado con mediana relevancia en el Congreso de los Diputados por su silencio. Un silencio culpable porque ha callado ante tantos errores, ante tantas cosas que ha hecho el socialismo traicionando los principios que Guerra dice defender y dejando hundido el país.

González, que fue un hombre de Estado, volvió a lo que le pierde: acusar velada y maliciosamente -«esto es verdad porque lo digo yo»- al decir que el PP trató de retrasar el comunicado de ETA. Es indigno. Pero fue mucho peor cuando usó electoralmente el terrorismo -eso que los socialistas tanto han criticado el PP- al mentir afirmando que «ha sido Alfredo el que ha derrotado a ETA». A ETA la hemos derrotado, espero, todos: primero, y sobe todo, las victimas que han mantenido su lucha y su dignidad; los cuerpos y fuerzas de seguridad y muy especialmente la Guardia Civil; la unidad de los demócratas; los distintos Gobiernos cuando han sido firmes ante los terroristas; el PP apoyando un Gobierno socialista en el País Vasco; Francia y su policía; los medios de comunicación, los jueces… Todos. Atribuirse el fin de ETA es una acción mísera, impropia de un expresidente del Gobierno.

González dijo algo más, en medio de una estrategia que incrementará su volumen cada día que nos acerquemos al 20N: el PP va a acabar con Estado de Bienestar. Y que los sindicatos deberían dirigir los cambios. Si sugiere que los sindicatos -los mismos que le hicieron una huelga general a González- deben mandar en el Ministerio de Economía tras las elecciones, se me ponen los pelos de punta. Quienes han sido corresponsables de la crisis, se han opuesto a todas las reformas que nos pueden sacar de ella y viven de papá Estado, no tienen autoridad moral para casi nada. Y González lo sabe.

Y lo importante: no creo que tengamos que hablar de salvar el Estado del Bienestar. Hay que salvar el Estado (también el del Bienestar) de la quiebra, porque si no lo hacemos, no habrá bienestar ni nada. Y como dice José Pique, y corroboran todos los empresarios, la situación es dramática y no se puede ocultar más. Mi confianza en los resultados del cambio que viene es escasa, porque el margen de maniobra es mínimo. Pero tenemos un problema y necesitamos una solución. Los que llevan gobernando ocho años no pueden inventar ahora la receta que no han sido capaces de aplicar nunca. Tenemos que recomponer España y reconstruir Europa. Soluciones, no demagogia.

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