Fumando espero.

MADRID, 12 (OTR/PRESS)

El periódico británico ‘The Guardian’ define a Mariano Rajoy como «maestro de la ambigüedad»: un líder con nervios de acero, acusado de encubrir sus planes políticos para evitar que los votantes se asusten.

En fin, que la estrategia de no mojarse, y la táctica del ni sí, ni no, ni todo lo contrario, con que el líder del PP piensa plantarse en el Palacio de la Moncloa, está cruzando fronteras.

Para acabar con la terrible lacra del paro -el auténtico enemigo del Partido Popular, como gusta proclamar a Rajoy- hay que reactivar la economía. Pero no dice como va a hacerlo.

No le gusta la actual ley del aborto, pero oculta si va a cambiarla y de que manera. Y es que teme, si se define, ahuyentar a unos o a otros. Así que, como tiene la ley recurrida ante el Constitucional, espera, fumándose un puro, que sea este tribunal quien marque las pautas.

Idéntica postura ante la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo (otra ley recurrida por el PP). Tampoco es partidario, pero…, ante un colectivo de la importancia de este, lo mejor es tirar balones fuera. Otra vez, que sea el Constitucional quien se moje.

La última indefinición de Mariano Rajoy se produjo en la entrevista que le hicieron en Antena 3 sobre la ley antitabaco. Tampoco le gusta -le gustaba más la anterior- por lo que sería partidario de suavizarla, permitiendo que se pueda fumar en algunos bares, para lo que habría que «arbitrar una fórmula» sin «soluciones extremas». Una fórmula sin soluciones extremas… ¡Magnífico monumento a la ambigüedad, a la incertidumbre y a la duda!

Y es que Rajoy dice que sabe que «la mayoría de la gente está en contra de esta ley que prohíbe fumar en cualquier sitio». Y lo dice sin aportar ningún tipo de información medianamente técnica o científica, ningún estudio, ninguna encuesta que avale eso de que la mayoría está en contra de esta ley. Parece más bien que es todo lo contrario; que la gente -fumadores y no fumadores- está encantada con esta ley que ha limpiado de malos humos los lugares públicos cerrados.

Lo cierto y verdad es que la prohibición, según los médicos, ha evitado la muerte de un número contabilizado en cifras de ciudadanos, no ha supuesto, como denunciaron al principio desde el sector hostelero, pérdidas que les llevarían a la ruina y ha hecho descender el gasto sanitario en los hospitales públicos.

¿Con tales beneficios, y con la cantidad de problemas que hay en este país, lo único que tiene meridianamente claro el líder del PP es que hay que modificar la ley que prohíbe fumar en los espacios públicos? Más valdría que él y otros dirigentes políticos de PSOE, CiU y demás dejaran de salir en los medios con un habano en la boca.

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