Una semana para el futuro.

MADRID, 12 (OTR/PRESS)

Dentro de una semana, a última hora de la noche del próximo domingo día 20, no solo sabremos quién estará llamado a gobernar España por cuatro años. Tendremos una radiografía profunda del estado de ánimo de los españoles. Sabremos el margen de la victoria del Partido Popular y el alcance de la derrota socialista. Conoceremos el impacto del anuncio de ETA en el electorado radical tradicional, la salud del PNV y las posibilidades de supervivencia del gobierno de Patxi López. Tendremos una idea de la hegemonía de CiU en la sociedad catalana. Sabremos también si el PP ha conseguido traspasar el cinturón sanitario al que le tenían sometido los catalanes durante toda la transición.

Sabremos muchas cosas más. Podremos intuir la profundidad de la regeneración que emprenderá el socialismo español y el destino de la generación que lo ha llevado a la situación actual. Podremos observar si IU tiene de una vez madurez para garantizar su futuro y el papel que pueden llegar a jugar fuerzas emergentes como EQUO y UpyD. Mucha información para procesar y poco tiempo para digerirla.

Es curioso recordar que los candidatos no tuvieron tiempo para Europa en su debate televisivo. Y no hablan casi de quien de verdad manda, de la señora Merkel y de Nicolas Sarkozy. De la nueva Europa con dos velocidades y dos niveles de vida. De la ruptura de un sueño que ha sido invadido por las fuerzas financieras.

La velocidad de los acontecimientos previsibles amenaza la necesidad inapelable de una reflexión sosegada sobre los resultados electorales. Propongo que no perdamos tiempo, y guardando las formas de la liturgia de la democracia, empecemos ya a analizar las cosas que sabemos que van a ocurrir.

Mientras las primas de riesgo afilan sus garras por la noche, nosotros tenemos que hacer guardia para vigilar el progreso de nuestro futuro. Si nos rendimos ahora, estamos muertos.

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