Al Margen.- El Gran Rajoy.

MADRID, 25 (OTR/PRESS)

Se supone que uno, al presentarse como candidato a dirigir la gobernación de un país, tiene un plan, un proyecto, unas fórmulas, que expone al electorado para recabar su adhesión, pero a Mariano Rajoy no le ha hecho falta nada de eso: sus votantes, ya de suyo adheridos a lo que sea con tal de que lleve la marca PP, han recrudecido su adhesión inquebrantable sin importarles lo más mínimo, al parecer, ni el plan, ni el proyecto, ni las fórmulas. Sin embargo, como el líder carismático es, contra lo que suele pensarse, un hombre diligente, no bien ha ganado las elecciones se ha puesto a ello, y para que le ayuden a organizarse un poco ha llamado a los empresarios de la CEOE y a los banqueros. A lo grande. Que no falte de ná.

Lamentablemente, lo primero que le han recomendado los de la CEOE es que procure que a la gente le falte de tó, y entre eso, lo que le han debido decir los banqueros y las ideas de Artur Mas, que le ha ganado por la mano, está elaborando un programa de gobierno capaz, si no de sacar a España de la crisis, sí de sacar a los españoles de sus casillas. Porque lo más probable es que prosperen, o acaben prosperando, las ideas, llamémoslas así, de los «emprendedores» de la CEOE, incluida esa de cobrar peaje en las autovías que atenta contra el derecho de libre circulación, cuando menos por la tierra que es de uno y por las carreteras que con sus impuestos ya pagó. Claro que, persuadido de que haber obtenido los votos de menos de un tercio del electorado equivale a un cheque en blanco, Mariano Rajoy no ha de encontrar dique ni freno para sus ocurrencias, y la de cobrar dos veces a las personas enfermas por la paupérrima atención sanitaria que se les dispensa, también se va abriendo camino en el piélago de sus intenciones. Pero no es copago, ¿eh? Será una cosa más moderna: el «ticket disuasorio».

Rajoy, grande y resuelto a enmendar la funesta deriva del país, no ha llamado primero, por ejemplo, a los intelectuales, a los jóvenes, a los ingenieros, a los jurisconsultos, a las amas de casa, a los parados o a los agricultores. No, señor: a los banqueros. Se ve que necesita gente con buenas ideas y un expediente inmaculado.

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