OPINIÓN / El ministerio de la porrra

El ‘colectivo ZP’ y su mariachi mediático

El diario del presidente de los socialistas vascos es mucho más escandaloso que las actas redactadas por ETA

Fabrican un serial por entregas a partir de un libro escrito por Eguiguren y editado por Aguilar, una editorial de la órbita de Prisa

Argumentaba un ex primer ministro socialista de la era Mitterrand que la izquierda socialista europea siempre perdía las elecciones en la calle por una mala política de orden público.

Pero en España ese axioma resulta de difícil aplicación: Zapatero llega al poder gracias a un atentado terrorista -gana por el orden público- y lo pierde no por las masas en la calle sino por su nefasta gestión para sacar a los españoles de la crisis económica.

En su ascenso fueron los populares quienes se vieron arrastrados por los efectos de ese orden público y en la caída fue la economía y no las convulsiones sociales las que se llevaron por delante al Maquiavelo de León.

Ahora ese panorama prescrito por el político francés adquiere una cierta importancia.

Nos enfrentamos a un nuevo escenario en lo que concierne al orden público. La gestión del nuevo ministro del Interior que nombre Mariano Rajoy va a ser muy distinta a la de sus antecesores.

Pendientes de lo que decida ETA, que sigue sin abandonar las armas y sin disolverse, el nuevo Gobierno va a tener que enfrentarse a un nuevo fenómeno que desde hace unos años ha puesto en jaque a los antidistitubios policiales.

Me refiero a los grupos antisistema, caleborrocas, independentistas, anarquistas, okupas y todo tipo de perroflautas que se hacen los amos de las calles con la pasividad y, a veces, hasta con la complacencia de algunos delegados y subdelegados del Gobierno.

Estos cargos de cuño napoleónico en la nueva etapa política van a tener que ganarse el salario con el sudor de sus frentes. Sospecho que muchos de los que no han ganado en las urnas van a tener la tentacion de echarse al monte.

Si en Madrid, por dos horas más de clase a la semana, los profesores de Rubalcaba, al toque de cornetín de Tomás Gómez y una emisora de radio y con UGT y CC OO de palmeros, se han inventado un movimiento que se autoproclama marea verde, imagínense lo que puede suceder cuando Rajoy comience a aplicar las políticas de recortes con el auspicio de Merkel y Sarkozy.

Esa marea se convertirá en un tsunami y el color verde en carmesí.

Si a todo ello le añadimos la tentación de un sector del movimiento 15-M de dejarse manipular por los nuevos intereses de Rubalcaba el cóctel puede resultar explosivo y las calles españolas todo un polvorín.

Me lo razonaba hace unos días un ex ministro del Interior:

«Las prioridades van a ser otras y, principalmente, se van a centrar en el orden público».

Es decir, estamos ante un ministro de la porra, encauzado más en el cumplimiento de la ley y el orden que en la lucha antiterrorista.

Todo un ministerio más de la Gobernación que del Interior.

Uno puede estar de acuerdo pero sin olvidar la asignatura pendiente de ETA, que no ha renunciado a seguir echando el pulso al Estado. Ya sabemos lo que ocurrió cuando nos olvidamos de los yihadistas islamistas.

Los batasunos y demás ideólogos de la banda terrorista están pendientes del aterrizaje de Amaiur en el Congreso y de que el gobierno de Rajoy mueva ficha.

A partir de ahí, veremos en qué queda su último comunicado y el anuncio del cese definitivo de la violencia.

Porque no creo que ETA piense que todo lo hablado en secreto con los emisarios de Zapatero y lo negociado con Eguiguren tienen el valor de un contrato político de obligado cumplimiento.

Está por ver que ETA se conforme sólo con el traslado de algunos presos a Euskadi y la puesta en libertad de quienes están a punto de cumplir sus condenas y no tengan delitos de sangre.

Sobre la banda, resulta gracioso que el colectivo ZP y su mariachi mediático, que durante meses renegaron de las actas levantadas por los mediadores de los terroristas sobre el contenido de las negociaciones y arrojaron a la hoguera a los periodistas que pensábamos lo contrario, fabrican ahora con el mismo material un serial por entregas a partir de un libro escrito por Eguiguren y editado por Aguilar, una editorial de la órbita de Prisa.

Y lo más sorprendente: el contenido del diario del presidente de los socialistas vascos es mucho más escandaloso que las actas redactadas por ETA. ¡Puro cinismo e hipocresía política!

Pero no nos deben sorprender esos vaivenes periodísticos porque el mismo medio, dos meses más tarde, ha informado, como si fuera el primer día, sobre un caso llamado Urdangarín.

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