CUESTIÓN DE PRINCIPIOS

Rato se atrinchera y encuentra dos cabezas de turco para su desgracia

Lo fue casi todo en el PP. A punto estuvo de serlo todo. Hoy es, simplemente, un "aprovechado" más que arrastra la credibilidad del centro derecha

Rato se atrinchera y encuentra dos cabezas de turco para su desgracia
Rodrigo Rato. EP

El escándalo de las tarjetas negras de Caja Madrid ha creado un revuelo como no se conocía igual. No es para menos.

Los beneficiarios las «quemaban» en juergas particulares mientras se desahuciaba a personas desesperadas y se estafaba a «gente corriente» con las preferentes.

Su fiesta perenne nos ha costado a todos los españoles más de 22.000 millones.

En la lista destaca todo un ex vicepresidente del Gobierno, Rodrigo Rato.

Para alguien que tuvo el PP a sus pies debe de ser duro verse retratado por los detalles de sus gastos en las portadas de los periódicos.

Aunque, ojo, porque Rato, en lugar de llorar sus culpas, se preocupa más de buscar chivos expiatorios. En eso anda estos días. Y Luis de Guindos y José Ignacio Goirigolzarri son sus mejores cabezas de turco para echarles, al menos en parte, la culpa de sus desgracias.

No se olvide que, frente a la «curiosa» precaución de Génova 13, desde el Gobierno Guindos disparó un misil al declarar que «le revuelve el estómago» este caso, y Goirigolzarri avisó de que los proyectos empresariales «no pueden justificar una actuación sin principios».

Además, Rodrigo Rato culpa a los dos de sus males en Bankia: a uno por dejarlo caer y al otro por airear sus miserias.

Pero hoy deseo mirar aquí otra faceta: el terrible daño que Rato le ha hecho al PP.

Rodrigo Rato ha sido ante la sociedad la cara del milagro español que permitió a España, con políticas económicas de centro derecha, salir de la crisis hacia la Europa del euro y el pleno empleo. Además era, de por sí, un gran faro interno para cientos de miles de militantes populares. Ha fallado por tanto a la sociedad y a su partido.

Este doble fallo es un golpe tremendo a la credibilidad del Partido Popular. Porque la izquierda lleva años abonando la teoría de que esta crisis es culpa de la burbuja que trajo la era Aznar. Y lo descubierto, se quiera o no, va a regar abundantemente tal teoría.

A partir de ahora, para muchos, blanco y en botella: el tarjetazo de Caja Madrid no es más que otra vergonzosa evidencia de aquellas políticas «impúdicas» que nos llevaron a la peor crisis económica sufrida por España desde la postguerra.

¿Debe por tanto Rodrigo Rato seguir afiliado al PP? Creo que cada minuto que se alarga su militancia más insoportable se hace para los españoles de cualquier condición política.

¿No habíamos quedado en que lo importante ante los casos de corrupción es la reacción ante ellos? Pues adelante sin perder más tiempo.

La suspensión de militancia es en este caso ética y estética. O sea, justa y necesaria.

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