ENÉSIMO ROCE

Aguirre provocó un ataque de miedo a Rajoy con un comentario con bala

Los escándalos han resquebrajado al PP. La líderesa madrileña abrió la espita de un futuro incierto. El círculo del jefe del Ejecutivo no daba crédito

Aguirre provocó un ataque de miedo a Rajoy con un comentario con bala
Mariano Rajoy, líder del PP. PD

El horizonte electoral del PP se oscurece a diario a causa de una clamorosa corrupción que puede provocar un punto de inflexión en la carrera política de Mariano Rajoy. Si elude tomar las riendas de una forma contundente, creíble y nítida, acabará sirviendo de pasto del linchamiento callejero. A eso debería darle la vuelta el presidente del Gobierno.

El temor en las filas populares es que la vía de agua pueda causar todavía muchas inundaciones. Lo ha evidenciado el nerviosismo desatado con Esperanza Aguirre, que tuvo la ocurrencia de defender de nuevo la celebración de primarias dentro de los partidos y por tanto atribuyó a las bases la potestad para elegir al próximo candidato a ocupar el Palacio de La Moncloa. «Lo que digan los militantes es lo que debe ser», sostuvo echando balones fuera en Onda Cero la presidenta del PP de Madrid.

Los efectos del comentario se dejaron sentir como un tsunami. A más de un cerebro atribulado sonó a tormento chino al retrotraerle a las jornadas previas al Congreso nacional de Valencia en el verano de 2008, cuando Aguirre encabezó la oposición interna a Rajoy tras su segunda derrota en las urnas ante José Luís Rodríguez Zapatero. Barones de aquí y de allá se lanzaron a la arena pública a rendirse a los pies del «Jefe». Sin matices.

La inquietud llegó a tal extremo que algún que otro dirigente de total confianza del presidente del Gobierno comunicó con Esperanza Aguirre a los efectos de conocer de primera mano sus intenciones al poner en duda que Mariano Rajoy fuera a ser el cartel electoral. La presidenta negó tal interpretación de sus palabras. «Yo no he dicho eso», avisó en privado. En ningún caso el interlocutor dijo hablar en nombre de Rajoy pero sin duda éste supo de esos contactos.

Apenas 24 horas después, el jefe del Ejecutivo exculpaba a la presidenta del PP de Madrid de la corrupción. «Esperanza Aguirre se ha equivocado, como yo. Y como todos los que estamos aquí. ¿O es que hay alguien que no se ha equivocado alguna vez?, aseguró Rajoy, al ser preguntado sobre si la líderesa debía asumir alguna responsabilidad en la llamada operación Púnica. Aguirre «cuenta con mi apoyo» y es un «activo muy importante» del partido, subrayó.

No hubo lugar a agravios. Esperanza Aguirre terminó corrigiendo sus palabras. «Sí, Mariano Rajoy debe ser el candidato, para que no haya dudas», aseveró en La Sexta.

El episodio ratifica que los puentes entre Rajoy y Aguirre están rotos pero, ante todo, evidencia la ansiedad que en los cabezas visibles del PP tiene la actual coyuntura. Las opiniones sobre cuál debe ser el futuro del partido son casi tantas como diputados populares hay en el Congreso. Nadie confía ya en que la pérdida de confianza en los grandes partidos sea pasajera. ¡Mala cosa!

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