UN ACIERTO

Rajoy recurre a la ‘caballería’ del PP para satisfacción de su partido

La elección de Alfonso Alonso es la prueba que los populares necesitaban para saber que el presidente al fin ha cambiado el chip y ha entendido que tiene que volver a hacer política

Rajoy recurre a la 'caballería' del PP para satisfacción de su partido
Mariano Rajoy. David Mudarra

Alfonso Alonso es de los que se paran a atender a la prensa a la salida de un Comité Ejecutivo Nacional de su partido, pero tras el de este lunes se escabulló deprisa. Su gesto pasó inadvertido, pero ahora cobra importancia en el relato. Para entonces ya sabía que Mariano Rajoy le había elegido para dirigir el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Hace tres años se enteró de que iba a ser portavoz del PP en el Congreso por una llamada de teléfono cuando estaba a punto de embarcar en un avión precisamente en dirección a una reunión del Comité del partido en Génova 13. Ahora poco más o menos. Parece el destino.

El presidente del Gobierno se ha tomado su tiempo. Seis días ha estado la cartera de Ana Mato vacante. Pero, esta vez sí, con su decisión ha contentado a todos en el partido y en el Gobierno. O al menos a casi todos (los profesionales del sector sanitario son otro cantar).

El nombramiento de Alfonso Alonso fue recibido este martes con los brazos abiertos por la parroquia popular, que ya se temía otra solución de perfil bajo como lo fueron la de Isabel García Tejerina para Agricultura tras la marcha de Miguel Arias Cañete y la de Rafael Catalá para Justicia en sustitución del dimitido Alberto Ruiz Gallardón.

Su satisfacción no es para menos. Se trata de un pura sangre del partido que sabe conectar muy bien con la militancia y que ha dado la cara en los momentos más complicados y siempre para hablar meridianamente claro. Hasta en defensa de Ana Mato, como el jueves pasado en la tribuna de la Cámara, desde donde reivindicó «la dignidad de quien siendo inocente renuncia a su cargo de ministra por respeto a la función que ejerce».

Tradicionalmente es en las Cortes donde más política se hace. Y, con él al frente, el Grupo Parlamentario del PP ha llevado durante estos tres años la voz cantante en materia política, mientras el Gobierno se dedicaba a gestionar y el partido a intentar aparentar que Rajoy le tenía al tanto de sus movimientos y decisiones.

Por no hablar de su estrecha relación con Soraya Sáenz de Santamaría, que suma otro aliado en un Consejo de Ministros. Su fidelidad a la vicepresidenta es inquebrantable. La misma que en diciembre de 2011 le pidió a Rajoy que confiara en Alonso para ocupar el puesto que ella había ocupado la legislatura anterior.

La elección del hasta ahora portavoz del PP en el Congreso es la prueba que los populares necesitaban para saber que el presidente al fin ha cambiado el chip y ha entendido que si quiere ganar las elecciones municipales, autonómicas y generales tiene que empezar por volver a hacer política.

Este lunes hizo una segunda jugada en ese sentido al adelantar los plazos para el cierre de las candidaturas de las elecciones de mayo: en principio se había dado de margen hasta marzo, pero finalmente en enero estarán casi todas.

Alonso asume la cartera de Sanidad con mieles y hieles heredadas de la etapa de Mato. La principal perita en dulce es el Plan de Apoyo a la Familia y la Maternidad en el que están colaborando varios ministerios. Lo amargo, por contra, será retomar una reforma light de la Ley del Aborto que dará para prohibir que las menores aborten sin el consentimiento de sus padres y poco más.

Este miércoles Alfonso Alonso prometerá o jurará su cargo como ministro de Sanidad en presencia del Rey Felipe VI. Seguro que su sello personal pronto se deja notar en el Gobierno. Desde luego no es de los que pasan sin más.

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