POR LA BOCA...

El linchamiento a Sergio Martín se vuelve contra Pablo Iglesias

El periodista no iba tan desencaminado con su famosa pregunta al líder de Podemos, el tipo con la piel tan fina como los niños de "Los otros"

El linchamiento a Sergio Martín se vuelve contra Pablo Iglesias
Sergio Martín y Pablo Iglesias en TVE.

Sergio Martín tiene pinta de haberse colado en un guateque donde no conoce a nadie e intenta bailar con la más guapa, hacer chistes sobre el más popular y acabar con la cabeza a remojo en el barreño de ponche. Ir de simpático donde sólo se admite un determinado tipo de sonrisas acaba en drama siempre y esa lección ha debido aprenderla con estrépito tras entrevistar a Pablo Iglesias.

Su ya célebre pregunta -´Estará de enhorabuena por la excarcelación de terroristas´- es al periodismo lo que la antropofagia a la gastronomía o Podemos a la economía; pero parece obedecer más a estos tiempos de espectáculo en la información que a una persecución ad hominem al legendario Iglesias, el tipo con la piel tan fina como los niños de Los otros: una mínima exposición a la radiación solar en quien ha hecho de su emisión un arte, culmina indefectiblemente con una especie de linchamiento de quien ha osado agredir la delicada epidermis del dueño del aguijón original.

Sólo por eso la persecución al director del Canal 24 Horas ya parece un exceso: Pablemos hiere a hierro y a hierro hiere, en una demostración palmaria de que Gandhi tenía razón cuando decía aquello de ´Ojo por ojo, y todo el mundo ciego´. Ya no es tertuliano, o sus tertulias ya son monólogos, pero alguien que ha alcanzado la fama en ese ecosistema podría entender mejor que nadie que todos han visto naves en llamas más allá de Orión. O excesos a babor y estribor que avergüenzan al respetable pero invalidan la queja de sus protagonistas.

La reprimenda a Martín, en fin, es justificable si ese es el nivel de exigencia para todo y todos, algo tan deseable como improbable en tiempos de cólera donde es más fácil, amigo Einstein qué razón tenías, desintegrar un átomo que un prejuicio: la agresividad es el envoltorio de la ignorancia, y detrás de las posiciones más rotundas suele haber la misma nada que en un escenario ocupado por el cartón piedra.

Cuanto más ruido hace un cántaro, decía Alfonso X El Sabio, más vacío está. Pero aquí se ha ido más lejos: el legendario Comité de RTVE, de quien se dice ya ejercía cuando el Tiranosaurio Rex imponía su ley en el Cretácico, ha pedido su cabeza para meterla en una letrina, y en la Asociación de la Prensa se amontonan peticiones de inhabilitación: nadie ha pedido aún, pero todo se andará, que alquitranen y emplumen al pobre Sergio y le hagan trepar por una picota untada en aceite para, una vez arriba, fusilarlo con tomates.

Esto es, un periodista ha hecho torpemente una pregunta oportuna y, en lugar de preguntarse por la respuesta, se lía parda por una retórica parda en un país pardo. Aunque uno admira la manera de preguntar de Iñaki Gabilondo, de Carlos Herrera o de Angels Barceló (he visto y oído a los tres dejar tiritando a su invitado, aun siendo de la supuesta cuerda propia, sin perder el oremus ni elevar una palabra), la de Martín corre con los tiempos y coincide con la forma de responder, en un circuito que se retroalimenta en el que el periodista de TVE no es precisamente de lo peor: sabe de lo que habla, no es agresivo, fomenta el debate y es a partes iguales graciosete y profundo con todos

Nada que justifique una lapidación y el exilio profesional en un país asquerosamente acostumbrado a lanzar fatwas y a no entender que nos irá mucho mejor si la regulación la hacen el espectador, el oyente o el lector o los tribunales, pero nunca de honor y nunca políticos: la España que debería gustarnos incluye a Wyoming, Marhuenda, Losantos, Ferreras e incluso a mí mismo, o terminará por no incluir a nadie en función de quién posea las llaves del calabozo.

Así que reformulemos la oportuna pregunta, con un leve tirón de orejas al bailarín de este guateque, a ver si alguien tiene a bien responderla:

– ¿Le parece bien, señor Iglesias, que los terroristas Santi Potros, Bolinaga, Inés del Río o hasta Idoia López de Riaño estén en la calle por distintas o razones o sería usted partidario de que las leyes permitieran retenerles en la cárcel?

Iglesias no suele responder a algo tan sencillo, de lo cual se colige hasta qué punto le vienen bien los ataques personales y las preguntas torpes para escurrir el bulto; aunque hay testimonios que demuestran una comprensión hacia ese mundo que no le convierte en un etarra pero le contextualizan políticamente muy cerca de quienes, en esa sociedad enferma de Euskadi, han premiado electoralmente a los verdugos en lugar de a las víctimas.

Minuto 0.21: ´Cualquier demócrata debería preguntarse si no sería razonable que los presos de ETA (…) no deberían ir saliendo de las cárceles´.

Minuto 1.09: ´Hoy, cabría preguntarse, si lo que perdió ETA en su guerra contra el Estado lo podrá recuperar la izquierda abertzale ganado elecciones´.

Minuto 1:28, refiriéndose a Sabino Cuadra, el diputado de Amaiur que gritó ´Gora Euskadi askatuta (minuto 10.10)´ tras llamar franquista al Rey Felipe en el Congreso y ´Estado opresor de pueblos´ a España: ´Es mucho más que un diputado vasco, es el diputado del pueblo, quizá el que ha sabido conectar más contundentemente con el sentimiento de rabia (…)´.

Minuto 2.40: ´Quien primero se dio cuenta de la permanencia de élites económicas y políticas en el Estado español fue ETA´.

Es una breve selección. Hay más. Las suficientes como para descartar -espero que esto se pueda decir sin que el Comité de RTVE pida mi cabeza- que tuviera un mal día: no fue un revolcón con una fea abducido por la noche y el ponche; mantuvo el idilio mucho tiempo. Y quizá el amor no se ha desvanecido, aunque haya que disimular por aquello de la ´centralidad´.

No es el único, así que conviene preguntarse si se avergüenzan de lo que pensaban o no lo hacen pero prefieren disimular, sin la saludable rectificación como única compensación decente a excesos adolescentes de ayer mismo. Creo que la opción correcta es la segunda, y traigo otro ejemplo para que Iglesias no se sienta solo o, como mucho, acompañado por el incomprendido Cuadra, que lo lleva todo en el apellido.

El próximo líder de IU, Alberto Garzón, brindó cuando Estrasburgo derribó la Doctrina Parot, que no era un capricho fascista, sino una medida judicial respaldada por el Tribunal Supremo. No acató: se alegró, y consideró que pedir justicia era responder con odio al imperio sacrosanto de los Derechos Humanos. No hablo de memoria, aquí tengo la conversación con el diputado malagueño, más un invitado que ahora ha pedido la cabeza de Sergio Martín:

Espero que, puesto que ni estoy en un medio público ni esto es una entrevista, a mí sí me permitan darles a ambos la enhorabuena y felicitarles. Por supuesto, me refiero a la Navidad.

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