Una sociedad que tiene de todo pero que le falta lo más básico

«Ni golpes que duelan, ni palabras que hieran»

Más de dos millones y medio de mujeres en España reconocen haber sufrido alguna vez violencia psicológica

"Ni golpes que duelan, ni palabras que hieran"
Violencia de genero, doméstica o violencia a secas. PD

Más de un 15% de las españolas dice haber sufrido violencia física, sexual o miedo de alguna pareja o expareja

Clara, apareció en un barranco. Su cuerpo, molido a palos por un novio que confesó a gritos a la policía: «He matado a una mujer».

Su alma, rota por saberse traicionada, humillada e indefensa. El único delito de Clara fue quedarse embarazada. Su error haber confiado su secreto más importante.

Laura, tiene 17 años. Estrena hoy la falda regalo de su cumpleaños. Va a salir a bailar, a reír, a vivir. Él le pone mala cara:

«¿De qué vas disfrazada? ¿De puta?».

«Ni golpes que duelan, ni palabras que hieran» chillan las paredes de Acción Poética para intentar, si se puede, despertar las mentes de una sociedad del siglo XXI que pasea inerte frente a los más de 1.200 millones de abusos que se cometen sobre nuestras mujeres y niñas en el mundo.

Una sociedad que tiene de todo pero que le falta lo más básico.

Una sociedad que permite una epidemia de efectos devastadores. El maltrato y la humillación machista. La única vacuna, la conciencia, la denuncia.

Un maltrato que tiene cara de «No hagas». Piel de «No te pongas». Voz de insulto, grito y amenaza. Manos de golpes y menosprecio.

Más de dos millones y medio de mujeres en España reconocen, según la Macroencuesta sobre Violencia contra la Mujer 2015, realizada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, haber sufrido alguna vez violencia psicológica de control a lo largo de su vida, el 35% si hablamos a nivel europeo.

Más de un 15% de las españolas dice haber sufrido violencia física, sexual o miedo de alguna pareja o expareja. El 70% de ellas «solo» pide apoyo.

¿Un dato más para el telediario? ¿Una cifra nueva en la estadística? Más bien una vergüenza intolerable para una sociedad «civilizada» capaz de cebar su ira y miseria en niñas y mujeres. Necesitamos saber para poder combatir y hoy ya sabemos.

La epidemia está. El mundo de Clara y Laura es esa «porquería», mezcla de miedo, humillación y abandono. Ellas somos nosotros. Nosotros somos ellas.

Cada Laura, cada Clara, merecen algo más de todos. Necesitan que la estadística sea conciencia, que la cifra sea camino, que el dato sea remedio. La violencia machista comienza con nuestro consentimiento tácito y termina con nuestra denuncia expresa. Por eso necesita de nuestras voces, de nuestras vacunas.

NOTA.– María Martín Revuelta es Diputada Nacional del PP. Miembro de la Comisión de Igualdad del Congreso.

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