La ventana discreta

Elecciones: «Hagan juego, señores»

Elecciones: "Hagan juego, señores"
Elecciones, voto, urna, partidos, sondeo y política. PD

Jamás pisé un bingo, premio, ni ningún casino, peste de borrachos y taciturnos, ludópatas, etcétera. Pero la dinámica política es casi igual. Andan escopetados a la caza del voto, igualito que la chavalería de Egipto a la captura de la bachise o sea, propina. No paran. Van de boca en boca -no de Metro- y no paran de ser consumidores de mercados por un día.

La foto. Y cuando cae la noche, los jefes de campaña los llevan a los platós, el polvo y el rimel para dar moralina, que se recibe según ideología de los tertulianos, generalmente de izquierdas en canales hipotéticamente de derechas, como Intereconomía, cuyo lema es leña al mono que es de goma hasta que nos dé subvenciones, leñe.

Superadas estas líneas retóricas, a las que volveré sin remedio, las elecciones están echadas por más que se esfuercen en mítines con bocadillo. Ese apartado de «los indecisos», es a ver que sacan y sacarán lo que los imbéciles (unos u otros) les digan para agrandar sus oídos.

Los comicios, asimismo, son fértiles para las consultoras que cobran según la tendencia política del medio. Un negocio. Pero esto es así, lo diga Pedrito el Guapo o sus palmeros.

Los candidatos/as, según el aberrante lenguaje sexista que practica la izquierda sin remisión, aburren hasta las ovejas, pobrecitas, que balan mejor que Norit. Los programas son ocurrencias a bote pronto, como cuando sacan los porteros de fútbol.

Se lleva la palma Madrid, donde me hallo y moriré sin remedio, salvo que la Agencia Tributaria o Mortuoria lo permitiese, en la que el socialista Carmona, zapaterista cum laude, como el Sánchez Pedrito, espíritu de la contradicción, compite día tras día con el esperpento.

Y capítulo aparte es Julia Otero, en la onda -en la onda del retro-progresismo socialista-. Joder, qué tropa. Su elenco de tertulianos es de lo más granado: Beni, beni, Benita, presunta, cómo las gasta, Sardá, que de Casamajó, gran creación radiofónica y hasta me invitó a aquel célebre programa suyo de la SER, ha pasado a ser un hooligan socialista, no podría ser menos.

Luego está toda esa cohorte de la faraona gallega de la gauche divinne, con gays y lesbianas, uníos/as -muy mejorables en lo cultural- a la que regalan óleos y libros torcidos sin Dios. Viva Otero manque pierda. En esa misma dirección, y en la misma onda, está la indigente cultural Gemio, que no genio, que da la palabra sin saber a quién le toca, pero sí al socialismo trasnochado y Podamos que todos somos hermanos.

Finalmente, los Podemos, más falsos que la falsa moneda -Monederos, billeteros-, hacen el paripé de su doctrina bolivariana ante la que se postran por tácticas electorales, coleta en ristre, pero siempre en el Palace o en el Ritz, joder con los pobres; me quedo con los churros de San Ginés.

Lo del Monedero-billetero es lo que se dice un camelo. Publicidad gratuita para estos supuestos universitarios marxistas-leninistas a los que les gusta el poder y la pasta más que a un tonto una tiza. O como decía el otro: de una dictadura de derechas se sale, pero no de las de izquierda.

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