Ahora, cuando nuestra economía comienza positivamente a estabilizarse

España de nuevo en la encrucijada

España de nuevo en la encrucijada
Pregunta, respuesta, duda y sospecha. PD

Vientos de mal presagio azotan nuestro país.

Ahora, cuando nuestra economía comienza positivamente a estabilizarse, cuando el actual Gobierno, digan lo que digan o quien lo diga, ha encauzado a España, con más luces que sombras, por el sendero de la inversión que terminará catapultando a la maldita crisis que heredamos de unos y otros, resurge otra vez el país del trágala que se mantuvo a lo largo del pasado siglo XIX.

Trágala fue aquella grosera e insultante canción que cantaron los progresistas a Fernando VII cuando resucitaron la Constitución de Cádiz y que Goya plasmó en su grabado Trágala perro.

Dicen que la que fuera prometida del líder de Podemos, Tania Sánchez, es una experta de la serie ‘Juego de Tronos’, aunque de poco parece haberle servido ya que al final se ha quedado compuesta, sin novio y sin candidatura de IU a la Comunidad de Madrid.

Quizá por eso, su ex novio, conmovido por haber roto ciertos ‘códigos de honor’ en favor de la estrategia, por estar utilizando aquella táctica de renegar de su pasado bolivariano, haya regalado a nuestro Rey, con el gesto de un chistoso ramplón, esa serie de televisión.

Me imagino que en la mente de Felipe VI solo habría una certera contestación: «majo, no ofende quien quiere sino quien puede». Incluso, el señor Iglesias, hasta ha llegado a compadecer al Rey por tener que soportar el peso de la Corona entre el aburrido personal de la Corte. Apodémosle pues, Pablo Iglesias, el Compasivo.

Así las cosas, nos está pareciendo que muchos de los políticos están en la cosa pública como en un divertimento que a la postre conforma una especie de casta al estilo de una jauría depredadora que se camufla, sobre todo en la campaña preelectoral, al ritmo de los tiempos.

Por ello, sobreactúan en demasía como en un espectáculo pero careciendo de la más mínima credibilidad. Cuando comparecen en las tertulias de radio y televisión parecen como sabios que de todo saben. Al final, variada y supuesta información pero escasa comunicación.

Quizá la verdadera casta de la que nos habla el compasivo Iglesias sea la que aglutina a esos políticos que se asemejan a aquellos antiguos charlatanes de feria cuando nos vendían el típico «curalotodo».

Siempre, de cara a las elecciones, fueran los que fuesen, se repite machaconamente lo mismo: el cambio, hasta el recambio…y ¿para cuándo la estabilidad?
Desde el año 1978, si uno hiciera recopilación de todo lo prometido por parte de esa casta política, concluiríamos que todos se han expresado de igual manera ¿será ese el cambio que de verdad necesitamos?

Actúese y olvidémonos de lo que no se puede cambiar porque, entre otras razones, no sea necesario. Ahora bien, expúlsese de esa peculiar casta política a personajes que como Artur Mas, tienen el atrevimiento obsceno de decir sin sonrojo: «CIU ha estado al lado de las personas y ha luchado contra los poderosos».

Pronto llegan unas elecciones que serán como la avanzadilla de las generales.

Observaremos que algunos más que otros se camuflan como en una guerra de guerrillas.

Los de Podemos moderan su lenguaje, silencian su pasado y a Monedero solo le ha faltado irse al reality de Supervivientes en amor y compaña de Carmen Lomana, aunque al final se ha ido al limbo de los intelectuales que vuelan tan alto que terminan desapareciendo.

Lo curioso es que de una u otra forma están empezando a negociar entre intereses ya creados, pues no en vano van a tener que demostrar su financiación. De sus iniciales gritos, marchas populacheras, mentiras y su consabida regeneración democrática, el partido está como agazapado sabiendo que los españoles somos políticamente volubles y que aun siendo un tanto individualistas y hasta extremosos, nos hemos hecho también más cómodos y europeos.

Quieren el poder y por eso permanecen como camuflados entre la izquierda y la derecha, entre el nacionalismo y el populismo. Sin embargo, parece también que en la campaña electoral puesta en marcha vuelven a las andadas con sus insultos , descalificaciones y toda una palabrería tan caduca y marchita que nos recuerdan las algarabías de aquella hordas comunistas que tanto daño hicieron a nuestra vieja Europa.

Ciudadanos, cuyo líder es por ahora el que mejor comunica, conocedor que muchos de los votos se ganan por el corazón, se exhibe una y otra vez en los medios y proclama con insistencia su oposición a los acuerdos secretos, aunque en Andalucía: ¿Por qué se dejó al PSOE el camino allanado para conseguir lo que pretendía desde un primer momento: tres de los siete miembros de la Mesa de la Cámara incluida la Presidencia?

Ciudadanos no ha de olvidar su condición de partido incipiente sin estructura consolidada y sus grandes carencias respecto a lo que es gestionar y gobernar un país. Debe abandonar esa línea insensata y demagógica de que solo los más jóvenes, políticamente hablando, pueden conseguir la regeneración democrática, ni Podemos se atreve ahora a decirlo.

Es probable que Ciudadanos tenga mucho que colaborar en la futura gobernabilidad de nuestra nación si no queremos volver a las chapuzas políticas de los años treinta con un sistema multipartidista y sumamente polarizado. Ese deber ser, por ahora, su más inmediato proyecto, el cambio sensato que anuncia por doquier.

En cuanto al PSOE, que su líder recuerde el desgobierno de su predecesor, que deje de mover las maracas criticando lo que otros han hecho mucho mejor y que garantice la gobernabilidad de España renunciando a pactos con aquellas fuerzas políticas que no asumen los principios inspiradores de una democracia clásica occidental.

Al PP le deseamos lo mejor, que controle la corrupción como estandarte de una pulcra política y que no cese en su empeño de engrandecer este país gobernando eficazmente para todos.

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