La ventana discreta

El Griego

El Griego
Alexis Tsipras, líder de Syriza. PD

El griego, del latín Graecus, tiene, hoy en día, muchas acepciones. A saber: un gobierno populista, engañabobos, tal que Syriza, franquicia de Podemos, todo queda en casa, loor my lord a Venezuela, y luego «el griego» guarro sexual y antihigiénico que compite con «el francés», que en fino, tengo entendido, es mamy-blue.

Bueno, pues la cutrez, o sea, Podemos, ahora Madrid y la mierda en bote, se ponen como energúmenos en cuanto les mientas a los helenos. Mire: yo estudié griego y latín y me mecí en la Ilíada y en la Odisea, que esos sí que eran libracos epopéyicos y no las series petimetres de la 3. Hice un crucero por las islas griegas y pasé un verano en Mikonos en compañía del desaparecido Antonio Díaz-Miguel, seleccionador nacional de baloncesto tras el mundial de Barcelona cuando servidor dirigía Estudio Estadio. De esta troupe sé poco, salvo lo que leo en los periódicos, que me parecen unos chantajistas y unos golfos y, por tanto, no pagan. Los entendidos en leyes económicas dicen que no se deben ir de la Unión Europea pero, para mí, como si se operan.

A los españoles nos deben 25.000 millones de Euros, que es una pasta gansa, que en pesetas serían unos 420 mil millones de pesetas. Y, claro, los coletas, las trencillas y las meonas claman para que la Unión Europea les condone los préstamos. Esto es jauja. ¿Quién les condona los débitos a estos emergentes políticos caras duras, vividores, que viven del Peloponeso de Maduro? Pues el régimen bolivariano, coullons.

Todavía conservo un libro de sexto del Bachillerato escrito por Luis Rúber y Candáu, licenciado en Filosofía y Letras, diplomado en Estudios Clásicos, Editorial Bibliográfica Española, Barquillo, 9, Madrid. Lo he desempolvado al socaire de esta panda de trileros helenos. He repasado las declinaciones, la fonética, la morfología y la sintaxis. O sea, lo que se dice una lengua «muerta» pero preferible a las Matemáticas que nos daba el hermano Alonso acompañadas de pescozones. Y guardo en mi biblioteca el diccionario griego-español y el examen de Preu en esta materia que venía en hojitas de papel cebolla. Por cierto, no está tan muerto el griego cuando democracia viene de demos y demagogia, también.

La odisea de estos jetas nos está costando tiempo y dinero y cacumen a los que nos dedicamos a escribir o juntar líneas. Porque, en pura realidad económica, sobran las gráficas falsificadas, los porcentajes y los créditos impagados. Que se vayan por donde han venido y dejen a la Unión Europea en paz.

– ¿Tal que Cataluña, se me ocurre…?

– Podría decir que casi, si no fuera porque Cataluña es España y seguirá siendo, aunque les pese, la región más favorecida por Franco junto a las Vascongadas mientras Extremadura se sonaba y se comía los mocos.
Estos griegos comunistas, vividores, nunca pagadores, deberían hacer reflexionar a quienes, por ignorancia, abrazan a Podemos, la franquicia helena. Cogerse del brazo de estos pollos, nos llevaría a la ruina. Pedro Sánchez, el bonito del norte, está en ello con tal de coger poder. La ensalada podría ser vomitiva.

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