La ventana discreta

La realidad supera a la ficción

La realidad supera a la ficción
Elección, dilema, votación, políticos, alcaldes y diputados. PD

Iba usted al Ayuntamiento silbando melodías, cuando el oficial o suboficial de la ventanilla me recibió carraspeando, a punto del lapo. El ¿qué quiere usted? se convirtió en un diálogo inquisitorial. Qué guay. Será que esto ha cambiado, me dije para mis adentros. Sólo me faltó decir que era maricón, el funcionario, con mi respeto para gays y lesbianas; hubieran llamado a los guardias de asalto poniendo precio a mi cabeza. Todavía, junto al consistorio estaban los carteles preelectorales del PP rasgados y embadurnados de fachas de mierda, a por ellos, oe. No había vestigios de ningún cuadro del Rey como marca la ley del 85, ni si quiera la huella de haber sido colgados, posiblemente del cuello. En las antiguas escuelas de granito ya había sido arrancado el escudo del alguilucho, el yugo y las flechas. Ignorantes: la Constitución del 78 se aprobó -y tengo seriada la Carta Magna firmada y rubricada por el Rey, además de haber sido después I Premio de Periodismo de la Constitución Española- con el águila de San Juan. Poco después, mi amigo el socialista Luis Solana cambiaría el escudo aboliendo los símbolos del yugo y las flechas por emblemas más reconocidos en la sociedad real y moderna.

La calle que da acceso a mi urbanización, ha pasado de ser Muñoz Grandes a Paseo de los Ganaderos, por donde no pasa ni la caca de la vaca. Casi cuatro décadas después, José Antonio, Franco, los generales Ricardos, Queipo de Llanos… han vuelto al camposanto no sea que se subleven y fusilen a estos chiquilicuatres de mierda. Ni aun en fiestas, a las que no acudo siguiendo la máxima de Cela de que no voy a bodas ni bautizos ni banquetes, estos zurupetos de la izquierda radical, analfabetos cum laude, no respetan nada. Las escuelas, construidas en granito de Colmenar, son desde ahora juzgado de paz cuando las causas se dirimen en que te doy dos hostias. Y eso que hablo de un pueblo de la sierra matritense antes llamado de los señoritos. La cutrez ha borrado del mapa la sensatez, la mesura, los buenos modos. A la chepa de esta chusma se ha sumado la sociedad civil borreguil, la que se culturiza con la Marca, botellines y panchitos más el inevitable regüeldo.

De modo que ya somos iguales, somos el pueblo, la voluntad popular, eso. Y viene, con machaconería, lo de los desclasaos, los descamisaos, los oprimidos…, aquellos que en los años sesenta denunciaban los latifundios, aceituneros altivos. Pero como el momio y la demagogia salen gratis, pues estos cutres e irreverentes se han erigido en los grandes caciques de España. Y todos, tan contentos. La meona de Barcelona, la que se baja las bragas y descarga sus aguas mayores y menores por las calles del municipio, ha sido sustituida, aquí, en el pueblo donde vivo, por la descarada y alienta a que los salidos la follen, rico, rico, pese a la demagogia de los violadores, pero no nos toquen a los violadores del yihadismo, muerte al infiel, ninguna protesta, mi Dios. Que el alcalde de Santiago (y cierra España para los cristianos) se chotee de mi santo Patrón ante la catedral es como para mear y no echar gota, cosa distinta a lo que hace la meona y putanga de Barcelona.

Los regidores del Estado, ¡manda huevos!, comentan mirando al tendido que estos desprecios a las instituciones están de moda, así como la cuestión religiosa, menos contra el islamismo. Y ya, para nota, Pedrito el Hermoso, salva patrias del tres al cuarto, ha dado con la piedra filosofal para el «problema soberanista» de Cataluña: «Hay que mantener un espíritu emocional con los catalanes». Los gorilas, a los que tanto quiero, Ms. Goodel, este chico, el socialista, no tiene solución. No para de darse puñetazos en el pecho. Algún día se hará daño y nos hará daño a todos. Está loco de atar.

De pronto, una dama me da las buenas noches. ¡Que la detengan! Está loca de atar. ¡Llamen a la Colau…!

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