Estrategia preelectoral

¿Quién engaña a quién?

Mariano Rajoy vaticina un pacto entre el PSOE y la “extrema izquierda”

¿Quién engaña a quién?
Rajoy, Rivera, Sánchez e Iglesias.

¿Por qué ha desaparecido Pablo Iglesias de los medios?

Asistimos y asistiremos en los meses venideros a una sutil contienda entre el PSOE y Podemos.

Será y es una lucha entra bastidores, taimadísima, en la que cada formación política intentará llevarse el gato al agua, pues no en vano ambos partidos esgrimen la indeterminación como punto de salida o de partida en la carrera electoral que se avecina.

Iglesias es audaz pero mantiene la suficiente cordura para no caer en las manos de Sánchez si antes éste no paga un muy elevado diezmo que le sirva para desbancarle en el momento más apropiado.

¿Por qué ha desaparecido Pablo Iglesias de los medios?, se puede leer en la red de redes.

Estrategia preelectoral, podríamos pensar, agotamiento o el simple descanso del guerrero. Por cierto, ahora recordamos y no sabemos muy bien por qué, la trayectoria de Adolfo Hitler que fue, entre otras cosas, un consumado agitador de masas.

En un momento determinado, se retiró sagazmente a las montañas para, en definitiva, hacerse imprescindible y volver cargado de autoridad a liderar su partido y no ser cuestionado ni por nada ni por nadie; ¿Cuándo piensa volver?, le preguntaban y pronto convocó una reunión en Münich que le llevaría al liderazgo absoluto diciendo:

«mi objetivo es llegar al poder por medios legales, luego podremos actuar, las revueltas son cosas del pasado. Si fracaso abandonaré, pero no fracasaré en esta lucha; o el enemigo pasa por encima de nuestro cadáver o nosotros por encima del suyo»… y así fue el principio del fin de la Alemania del III Reich.

Ahora, el Congreso de los Diputados ha aprobado la participación de España en el tercer rescate a Grecia. Y lo ha hecho con el apoyo mayoritario de la Cámara, incluido el PSOE, y nos preguntamos ¿qué hubiera hecho la formación de P. Iglesias de haber tenido representación parlamentaria? Al menos, en este momento, P. Sánchez ha tenido que decir sí al rescate.

Esperemos que no haya sido por intentar alejarse de Podemos para que el entorno europeo no le asocie definitivamente a la izquierda radical. En este caso, Podemos ha salido con ventaja pues puede aun mantener su indeterminación antes de las generales, lo mismo que hace en relación a Cataluña con su famoso derecho a decidir.

Se sabe que los matrimonios de conveniencia, que no de convivencia, no suelen dar buenos resultados, ni incluso amistosos. Cuando son de carácter político terminan como el rosario de la aurora y siempre en perjuicio directo de la ciudadanía. Sin estabilidad no se mantiene la libertad, sin libertad la democracia fracasa, de ahí a un régimen autoritario solo hay un paso.

La contienda está servida entre las formaciones que principian estas líneas. Ambas quieren el poder y saben que lo han de alcanzar por medios legales, de ahí el gravísimo problema que tienen ahora con Cataluña -que se subastan incluso tres presidentes, O. Junqueras, Mas y un tal Romeva- en busca de un Estado, la República Catalana, que tendría que nacer en la ilegalidad y los partidos y formaciones que apoyen ese nacimiento han de explicar y justificar al pueblo llano el por qué de semejante atropello al Estado de Derecho constituido.

Es un búmeran peligrosísimo el que se quiere lanzar contracorriente, sabiendo que si no consigue su objetivo regresa a su punto de origen y, ¿cuál es el punto de origen? ¿la ciudadanía? ¿y si los ciudadanos, incluidos muchos catalanes de pro y sus sucesivas generaciones que han hecho grande a la verdadera Cataluña de siempre, siguiendo el ejemplo marcado por ciertos dirigentes políticos, comienzan a situarse en la ilegalidad, incumpliendo las leyes de todo tipo imaginables (muni- cipales, autonómicas, estatales…)? ¿fin del Estado de Derecho de nuestra democracia clásica occidental?, o ¿es que España es una caja de compases?.

Es hora de definirse, concretar, hablar claro. La ciudadanía lo reclama. El Estado de Derecho lo exige.

Las delgadas o espesas líneas que pueden separar al PSOE de Podemos, a Podemos del PSOE, han de ser trazadas sin obscenidad política pues de lo contrario los partidos se convierten en un saco de corruptelas hacia el ciudadano. Las urnas, claro está, deciden pero antes la persona que va a votar limpiamente ha de saber a qué atenerse, no importa lo extremo o moderado de los posibles planteamientos.

No es admisible la ambigüedad pues la misma crea la duda y con ella la incertidumbre y si a mayor abundamiento los que votan no se han leído ni por encima los programas de los partidos, y eso lo saben muy bien los líderes políticos, el resultado final es engañoso y las consecuencias nefastas. Recordemos el efecto búmeran. Recordemos a Tsipras y su Grecia del alma.

Los líderes políticos no deben aprovecharse del que vota incauta o visceralmente, que somos casi todos los que votamos. Nos deben un respeto.

Sánchez puede engañar a Iglesias o Iglesias a Sánchez, pero lo que no pueden ambos bajo ningún concepto, ideología, praxis política o lo que sea, es engañar al ciudadano que pudiera darles una victoria pírrica en su particular lucha sin cuartel.

Por cierto, el ciudadano Errejón, que nos recuerda a un joven monaguillo sin campanilla, debiera aclarar su palabreja de oratorio y llamar pan a lo que es pan y vino a lo que es vino.

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