Cada vez son más los que le piden a Felipe González que se moje

La extraña “desaparición” del único hombre que puede frenar a Pedro Sánchez

Aunque es más que probable que esté moviendo los hilos por debajo de la mesa, su aparición pública metería mucha presión al líder del PSOE

La extraña “desaparición” del único hombre que puede frenar a Pedro Sánchez
Felipe González. EP

Hace un par de días un socialista de los de la vieja guardia, expresidente de la Comunidad de Madrid para más señas, se preguntaba en voz alta algo que ronda la mente de muchos estos días: ¿dónde está Felipe González?

Joaquín Leguina y los moderados del PSOE se aferran a él como a un clavo ardiendo para que frene la ambición desmedida de Pedro Sánchez.

Ahora sí saben dónde colocar al jarrón chino, justo enfrente del actual líder socialista, alzando la voz, con todo el peso moral y fáctico que aún conserva, para decirle alto y claro que no, que la senda que se empeña en transitar es muy mala para el PSOE y un suicidio para España.

Pero, como subraya Benjamín López en ‘EsDiario’ este 24 de enero de 2016, Felipe no aparece; de hecho su última actividad pública relacionada con el partido se remonta a hace un mes.

El 23 de diciembre invitó a Pedro Sánchez a comer en su casa, justo después del único y breve encuentro del líder socialista con Rajoy en La Moncloa en el que puso por delante un no mayúsculo a cualquier pacto con el PP. Lo que le dijera en ese encuentro no ha trascendido. El caso es que desde entonces ni rastro del expresidente.

Y si buscamos antes hay que remontarse a los días previos a las elecciones en los que, caprichos del destino, Felipe González se remangó en la campaña electoral para alertar del peligro que supone Podemos, es decir, los socios que quiere Sánchez para su gobierno.

«No os fieis de nadie que cobre por asesorar a un Gobierno extranjero (…) Nadie se puede generar una dependencia económica de un gobierno extranjero y pretender representar a los españoles», dijo entonces entre otras muchas cosas y muy duras contra los ‘podemitas’.

Leguina también decía que imagina que Felipe González estará haciendo algo por debajo de la mesa, pero él le pedía que diera un paso al frente y dijera en público lo que probablemente está diciendo en privado. No es la única voz socialista que lo ha pedido. Según algunas informaciones publicadas, algunos barones están pidiendo lo mismo al expresidente y a otros pesos pesados del partido con la suficiente ascendencia y autoridad moral como para hacerlo. De momento no han conseguido que Felipe rompa su silencio pero sí Alfonso Guerra que no se ha mordido la lengua para alertar del peligro de un acuerdo con Podemos.

Está claro que los barones se han conjurado en un pacto de silencio que sólo ha roto Page desde Castilla-La Mancha. Tras las elecciones generales hubo una catarata de declaraciones contra Sánchez que algunos de esos mismos líderes regionales calificaron de espectáculo lamentable.

Ahora han llegado a la conclusión de que los trapos sucios se lavan en casa. Y los van a lavar el próximo sábado en el Comité Federal. Eso es seguro. Otra cosa es sumen lo suficiente y que tengan fuerza necesaria para parar los pies a su secretario general, empeñado en vendernos su ansias de poder a cualquier precio como un gobierno de izquierdas y progresista.

Y ahí la presión que pueda ejercer Felipe es fundamental. Lo más probable es que termine dando ese paso al frente; quizás se guarde el misil para las vísperas del Comité Federal con la intención de que Sánchez llegue lo más débil posible a esa cita trascendental.

Y más aún después del giro que han dado los acontecimientos en las últimas horas, con la renuncia de Rajoy a someterse a la investidura. El turno será ahora para Sánchez al que el tiempo le apremia, los barones le acosan e Iglesias le ofrece una manzana bañada en veneno.

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