Francisco Javier Gonzalez Rojo

Se necesita Gobierno

Se necesita Gobierno
Política, políticos, partidos, elecciones. Maximino Soriano.

No debería ser tan improbable formar Gobierno en España aunque al resultado de las últimas elecciones y al pesimismo tradicional, se estimase inverosímil.

Solo haría falta soñar, soñar en esta España al revés donde nacieron quijotes y no triunfan soñadores, no los escuchan los panzas y los callan ambiciones.

Ah esta España políticamente inexplicable que nunca hace lo que debe, que trata como simple lo complejo y que enreda lo más simple en lo imposible, a esta España política, histórica y culturalmente autoritaria, para arreglarse, le ha tocado negociar, y negociar puede ser simple o complejo, requiere apartar los egoísmos y olvidar las ambiciones, acercar entendimiento y no imponer condiciones. Y esta España acomplejada tan receptiva a copiar y capaz de copiar hasta otro idioma ¿por qué no plagia a las empresas cuando se ha de administrar?

Qué pocos temas han sido tan estudiados y desarrollados como la organización y gestión empresarial y ¿tan distinto parece el gestionar esta España como si fuera una empresa? Al fin y a lo que interesa, los españoles deberían ser considerados como los verdaderos accionistas propietarios de la Sociedad España y, cuánto mejor sería que los partidos políticos en vez de pretender gobernar ellos, constituyesen proporcionalmente a su representación electoral el Consejo de Administración de esa Compañía que nombrase y controlase un Gabinete Ministerial profesional independiente de independientes de prestigio contrastado.

¿No se estaría ante un pacto de gobierno? (y abre muchas combinaciones) ¡Cuánto ganarían España y cuánto los españoles! Si los dirigentes de los partidos en vez de querer figurar ellos, ciegamente, ya que se convertirán irremisiblemente en personajes efímeros olvidados en la Historia de la Eternidad, cediesen en tal sentido…

Y la política, la política está para legislar en las Cortes y el Senado y a legislar, a legislar, empezando por lo más simple, sobre lo que preocupa en las encuestas tanto a gaznápiros como a ciudadanos españoles, como corrupción y corrupción, pobreza y necesidad, calidad de vida y deterioro de la sanidad, fracaso escolar y emigración de la inteligencia, sobre si separatismos privilegiados o igualdad territorial, de proporcionales impuestos y las mismas oportunidades, a que se ponga de acuerdo. ¡Los pactos de legislatura! Porque, ¿cuantos políticos han gestionado o vivido con anterioridad de un negocio?

Y de ese modo ¿cabría más separación efectiva de poderes entre el legislativo y el ejecutivo o, mejor, entre la administración y la política? Y con ello, seguramente se eliminaría una de las principales trabas en las negociaciones tras las últimas elecciones, haciendo más fácil lo que parece a la vista tan complejo.

Para complejo eso que se propone tan simple como el derecho a decidir que atolla de manera tan importante las mismas negociaciones; el derecho a decidir ¿cómo?, ¿mediante elecciones o mediante referéndum?

Y el referéndum, que no se olvide, lo utilizó hasta Franco, y es un instrumento de la democracia inversa y ¡como que no fuese complicado lo del referéndum!; si tiene que ser nacional o solo territorial o si primero se lleva a cabo uno estatal para que se pudiera convocar el autonómico y si este último se ha de convocar previo a decidir la separación para que después se ejecute la secesión o se convoca un referéndum trampa para refrendar una constitución ya confeccionada previamente en la que se ha presupuesto ya la desconexión, y eso en cuanto a las formas, si se entra en el fondo de la consulta el asunto se complica en cuál ha de ser la pregunta, si una o si varias, si condicionales, si afirmativo, si negativo, en fin, algo que parecía tan simple resulta que puede devenir tan complejo, tan complejo como crear una nueva nación en un mundo cada vez más interrelacionado y por tanto más condicionado a convivir más unido.

A España, de tantas dudas, sin duda le iría mejor con un gobierno de independientes que con malos socios que aspiran a independizarse, y no se debe olvidar que aunque el Estado funcione con un Gobierno en funciones se paralizan las inversiones y el futuro se estanca o, previsto de otro modo, se pospone. Pero la política, la política desgraciadamente es una gran autopista por la que circulan demasiados intereses y ambiciones.

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