Opinión y Critica España

El facineroso Otegi y la afrenta a la que se hallan sometidas las Víctimas del Terrorismo

El facineroso Otegi y la afrenta a la que se hallan sometidas las Víctimas del Terrorismo
Arnaldo Otegi. EP

No, ETA no está inactiva. Efectivamente, el peligro ya no reside en que pongan una bomba en un supermercado, en el metro o peguen un tiro por la espalda a todo aquel que supone un obstáculo en el camino hacia el logro de su meta independentista.

Sin embargo, la afrenta a la que se hallan sometidas las Víctimas del Terrorismo persiste con la presencia política de todos aquellos que con su silencio apoyan a los asesinos. En definitiva, a los auténticos verdugos.

A continuación de esto, la siguiente pregunta que debería venirnos a la cabeza es hasta qué punto tienen estas personas legitimación para formar parte del Congreso representando a una pequeña parte de la sociedad con las manos manchadas de sangre directamente (como los terroristas mismos) o indirectamente (como todas aquellas personas que apoyan la causa terrorista para conseguir el fin). Sangre de personas inocentes a las que mataron durante años en pro de la libertad vasca.

Si eso no fuese suficiente, el dirigente de Podemos, Pablo Iglesias, no tiene ningún problema en escribir abiertamente en un tweet que la liberación de Otegui es justicia porque había sido encarcelado por sus ideas. Es fácil creer que se haya confundido con Leopoldo López, dirigente venezolano metido en prisión por esa razón.

Otegui es un secuestrador, un terrorista recibido entre aplausos por simpatizantes y apoyado por gente como Pablo Iglesias y su formación.

¿De verdad España se merece un Presidente de Gobierno que se ría así de las auténticas víctimas y, en definitiva, de todos los españoles que creemos que España es una nación desde norte a Sur y que no hay violencia que justifique la independencia vasca?

¿Tan poco valen la vida de todas esas personas? ¿Acaso no quedó recogido en la Constitución de 1978 el derecho a la vida como un derecho fundamental?

Las víctimas son las que se merecen recibir esos aplausos y España es una nación que merece recuperar los valores que un día sirvieron para salir de una dictadura y pasar una transición ejemplar. Un país integrado por partidos que defiendan unos valores como el respeto a la vida humana, el diálogo político, el entendimiento entre regiones, el respeto a las creencias religiosas o políticas, la libertad de expresión sin confundirla con libertinaje.

Ahora los jóvenes que queremos volver a poner a España en el lugar que debe estar, somos los que recibimos apelativos como «fachas» ó «retrógados» por los llamados nuevos partidos que apoyan regímenes bolivarianos o causas terroristas.
Dicho todo esto y para finalizar, la presencia de partidos como Bildu en las instituciones es cuanto menos contradictoria. Nos encontramos ante una causa que, apoyada en el nacionalismo vasco impregnado de mensajes de odio hacia España y consiguientemente con el resto de españoles, se apoya en instrumentos o leyes españolas para la constitución de sus correspondientes formaciones.

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