¿Cómo pudo moverse sin problemas en terrorista de Berlín?

Europa está en peligro, mientras los políticos ‘cantan’ y la ciudadanía duerme

Sería ilusorio aspirar a un blindaje absoluto de las fronteras interiores europeas, pero la facilidad con la que Anis Amri se ha movido por Europa resulta difícilmente explicable

A pesar de ser el terrorista más buscado en Europa, Ben Amri pudo fugarse de Berlín, atravesar Alemania, entrar y salir de Francia y pasar a Italia armado

LA muerte del principal sospechoso del atentado en el mercado navideño de Berlín, el tunecino Anis Ben Amri, en un tiroteo con la Policía italiana en Milán no pone fin a todos los interrogantes sobre la masacre reivindicada por el Estado Islámico.

A pesar de ser el terrorista más buscado en Europa, Ben Amri pudo fugarse de Berlín, atravesar Alemania, entrar y salir de Francia y pasar a Italia armado.

Sería ilusorio aspirar a un blindaje absoluto de las fronteras interiores europeas, pero la facilidad con la que este terrorista se ha movido por el corazón de Europa resulta difícilmente explicable.

La fortuna, por un lado, y la determinación de los policías italianos, por otro, han sido las causas que han frenado en seco la carrera terrorista de este criminal, que llegó a ofrecerse a sus reclutadores de Daesh como suicida.

Ahora cabe esperar que las policías de estos tres países colaboren para reconstruir el itinerario de fuga de Ben Amri y así poder identificar las redes de apoyo logístico que necesariamente han tenido que intervenir en su encubrimiento y huida.

La gravedad del problema yihadista en Europa no se reduce, en absoluto, a «lobos solitarios», que no son tales, sino que comprende estructuras de captación, adoctrinamiento y fanatización de nuevos terroristas.

También vías de financiación y armamento suficientes para poder organizar unos atentados cuya sencillez aparente esconde mucha planificación y, sobre todo, voluntad criminal.

Es preciso insistir en las opciones que resultan tópicas a estas alturas. Hace falta mayor coordinación policial entre los Estados, unificación de leyes antiterroristas y de criterios de valoración de peligrosidad de los terroristas e implantación de canales de comunicación prioritarios sobre antecedentes penales o policiales de sujetos como Anis Ben Amri.

No es posible seguir funcionando con recursos legales ordinarios frente a una amenaza extraordinaria que ya está instalada en el seno de las sociedades europeas.

No hay duda de que las policías de toda Europa han frustrado un elevado número de atentados y esto es un motivo de confianza en su trabajo, pero la amenaza yihadista persiste y crece, por lo que los instrumentos policiales deberán igualmente adaptarse al incremento del riesgo.

Entre tanto, sigue pendiente una respuesta colectiva europea contra Daesh en Siria e Irak, para causarle una derrota decisiva sobre el terreno que impida el contagio a países vecinos, como Egipto o Jordania, y que deje sin plataforma operativa a los terroristas para sus atentados en Europa.

Es una guerra que hay que ganar al terrorismo, porque son ellos o nosotros.

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