EL CORTITO DE KARADAGIÁN

El reto social del PP es dejar de tomar a sus votantes por el pito del sereno

Escuchar a la ministra de Sanidad proponer que los CV sean anónimos para evitar el sexismo es una 'carmenada' y una burla

Y suena a chiste que sea Génova quien se lo tenga que recordar a Moncloa

«¿No crees María Dolores que nos ha faltado un poco de piel, un poco de sensibilidad? Me refiero a cómo hemos contado las cosas», le preguntaba en enero de 2015 el entonces vicesecretario y director de campaña, Carlos Floriano, a su secretaria general en un vídeo electoral en torno a un cuenco con manzanas, una taza de leche y una jarra de agua.

Era un PP que estrenaba estética hipster buscando quitarse de encima la identificación de sus siglas con los desahucios, los recortes y los ‘hombres de negro’. «Igual nosotros pensamos que estamos cerca de la gente y la gente nos ve mucho más lejos de lo que nosotros creemos que estamos», decía Cospedal. Lo clavaba. En Génova constataron que el Gobierno de Rajoy pecaba de autista y hermético y que se había alejado de la gente.

El diagnóstico de Floriano era acertado: al PP durante la primera legislatura de Rajoy le había faltado «darle un poco de piel a cada cifra positiva». Fulminado Floriano, ese fue el reto que asumió Javier Maroto con su ‘Ruta Social’, una ponencia que llevará al próximo congreso del PP y pilota sobre el reto que consideran prioritario: el envejecimiento de la población. Pero el PP tiene un reto mayor: delimitar la línea roja entre política social y populismo. Lo tiene difícil.

Escuchar a la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, proponer que los currículum vitae sean anónimos para evitar el sexismo es una ‘carmenada’ feminista y una burla del decálogo de principios que defiende Maroto en su ponencia.

Escuchar al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, anunciar una feroz subida de impuestos tras haber prometido en campaña electoral que los bajarían es una patada en la entrepierna a todo lo que el PP defenderá en su próximo congreso.

Es lo que le recuerda a Rajoy con toda claridad ABC en su editorial: el riesgo que corre el PP por su falta de mayoría en el Congreso de los Diputados es convertir su disposición al diálogo en una relativización de sus principios. Si el Ejecutivo de Rajoy no se aplica a sí mismo los principios que defienden con ardor en Génova, algo falla.

El primer reto social que tiene que asumir el PP es el de no traicionar a sus votantes por intentar complacer a la izquierda. Maroto tiene muy claro cuáles son esos principios: la libertad de elección y el esfuerzo individual antes que narcotizar el espíritu emprendedor con subvenciones, cheques bebé y trolas electoralistas que pagaremos con subidas de impuestos; apuesta por las personas y su autonomía, acompañado por oportunidades de empleo y no de dádivas políticas.

«No hay política social sin una buena política económica», reza con sabiduría el decálogo de Maroto. Y suena a chiste que sea Génova quien se lo tenga que recordar a Moncloa, empeñada en correr detrás de la agenda social de la izquierda donde social significa no pagar, como suele decir Carlos Rodríguez Braun. O sea, que pague otro. Una política social que nos conduce al desastre.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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