Manuela Carmena y el grupo Ahora Madrid son unos ineptos

Madrid se ha convertido en la cobaya de unos aprendices incompetentes y sectarios

Madrid se ha convertido en la cobaya de unos aprendices incompetentes y sectarios
Manuela Carmena e Inés Sabanés. PD

EL gobierno municipal de Madrid está en manos de un equipo sin aptitudes para dirigir una gran ciudad.

Manuela Carmena y el grupo Ahora Madrid han demostrado que llegaron al Ayuntamiento por un accidente electoral y se han topado con la realidad de una capital que supera con creces sus capacidades de gestión (Carmen Lomana pasa a la parrilla a la «extravagante» Carmena: «La aborrezco porque nos hace la vida imposible»).

Su forma de gobernar es una sucesión de espasmos ideológicos, una manifestación continuada de sectarismo que sobrevive gracias a los apoyos, vergonzantes, del PSOE madrileño (Carmena aprovecha el caos en las calles de Madrid para castigarnos con más impuestos).

La gestión de las restricciones circulatorias en Madrid es un ejemplo de esa concentración de prejuicios a caballo de una necesidad real de los ciudadanos.

La contaminación en la capital es una realidad, más aún en situaciones anticiclónicas y con bajas temperaturas. Pero el problema de la contaminación no se reduce a la circulación de vehículos.

De hecho, este 30 de diciembre de 2016 la restricción de circulación en las calles madrileñas no mejoró la calidad del aire, que incluso siguió empeorando.

Tampoco parece creíble que con solo un día de restricciones, sin lluvia ni viento, la situación mejorara hasta el extremo de autorizar la circulación -no el estacionamiento- a todos los coches. Lo fácil es la prohibición por decreto, más aún si sirve para reivindicar la fibra ecologista frente a los coches.

Lo difícil para equipos como el de Carmena es pensar estrategias a medio y largo plazo, diagnosticar los problemas con bases técnicas y buscar soluciones con expertos, no con activistas de barrio.

Si tanto preocupa la relación causa-efecto entre coches y contaminación, no se entiende que el Ayuntamiento deje fuera de las ayudas al 70% de los taxistas que quisieron cambiar su coche por otro menos contaminante.

Madrid se ha convertido en la cobaya de unos aprendices y las consecuencias las están pagando los madrileños.

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