EEUU está ofreciendo al mundo democrático una imagen lamentable

Las ‘pilinguis’ de Trump, los celos de Obama, la risa de Putin y el juego sucio

El magnate y presidente electo acabará siendo el beneficiario de la polémica sobre sus supuestas perversiones sexuales

Las 'pilinguis' de Trump, los celos de Obama, la risa de Putin y el juego sucio
Dolad Trump, presidente de EEUU. WH

Es una transición en la que se han perdido la lealtad institucional y el respeto a las formas personales

Donald Trump acabará siendo el beneficiario de la polémica sobre el supuesto informe de espionaje en el que se narra, entre otros episodios, el chantaje al que Trump estaría siendo sometido por Rusia con motivo de un escándalo sexual (Las 10 frases de un cabreado Trump en la tensa primera rueda de prensa desde que ganó ).

Lo cierto es que el documento era conocido por diversos medios de comunicación desde el mes de octubre, pero la mayoría se resistió a publicarlo porque no es fiable, hasta que esta semana uno de ellos lo ha dado a conocer (La identidad del ex espía británico que elaboró el informe sobre el ‘depravado’ Trump).

El documento ha sido desmentido por Trump en la rueda de prensa que ofreció ayer y en la que anunció su desvinculación de las empresas de su propiedad. El tiempo, y no los voluntarios compromisos que expuso, dirá si realmente ha resuelto sus conflictos de intereses.

Estados Unidos está ofreciendo al mundo democrático una imagen lamentable. Nunca un presidente electo se había enfrentado a una campaña tan agresiva de descalificación personal y deslegitimación política.

En campaña electoral se han visto ataques brutales, pero las transiciones entre presidentes procuraban ser un paréntesis pacífico y hasta cordial.

Nada de esto está sucediendo y el peor resultado no será para Trump, cuya conexión con amplios sectores sociales le permitirá presentarse como víctima de una conspiración por parte de quienes no aceptan el resultado de las elecciones.

Estados Unidos está pagando un alto coste en la reputación de unas instituciones cuya integridad ha sido siempre causa del prestigio constitucional del país.

La salida de Obama quedará marcada por esta polémica, más aún porque el presidente saliente no ha hecho una declaración que cuestione la legitimidad de estas informaciones contra su sucesor, lo que sería una manera inequívoca de marcar distancias con el lodazal en que se ha convertido Washington.

Es una transición en la que se han perdido la lealtad institucional y el respeto a las formas personales.

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