Se acabaron las medias tintas y las ambigüedades

Patxi López da un paso al frente, Susana Díaz aguanta el aliento y el PSOE inicia su refundación

Habrá primarias, en las que competirán el expresidente del Congreso y del Gobierno vasco y casi con toda seguridad la presidenta de Andalucía

Patxi López da un paso al frente, Susana Díaz aguanta el aliento y el PSOE inicia su refundación
Patxi López llega a Ferraz con Rodolfo Ares. EP

Susana Díaz y Pedro Sánchez llevaban meses jugando al despiste y, en unas horas, López se ha convertido en el primer competidor por el despacho más grande de Ferraz

EL Comité Federal socialista celebrado ayer fue la demostración del apabullante, y legítimo, dominio que ejerce la gestora presidida por Javier Fernández sobre la minoría que a priori representan el sector crítico y los partidarios de Pedro Sánchez.

Una cosa es provocar un sonoro ruido mediático, y otra distinta poder expresar con votos contantes y sonantes su oposición a la gestora. Y de momento, en este último aspecto, los críticos pierden por goleada.

Este 14 de enero de 2017 sufrieron una derrota sin paliativos aquellos que proponían remover a la militancia contra la gestora para provocar la celebración del congreso federal en abril.

Solo un puñado de votos de todo un Comité Federal se opuso a la fecha pactada del 17 y 18 de junio, donde el primero en mover ficha ha sido Patxi López que hoy hará oficial su intención de presentarse para liderar esta nueva etapa.

Mientras Susana Díaz y algún otro se deciden, lo que ayer cobró verdadera relevancia fue el discurso de Fernández. Estuvo cargado de emotividad en su llamamiento a recuperar la unidad interna, justificó la abstención del PSOE en la investidura de Rajoy como un ejemplo de lealtad institucional, respeto por la democracia y contribución responsable a la estabilidad política en España, y condenó sin reservas las pugnas subversivas dentro de los partidos perdedores de las elecciones.

En la batalla planteada meses atrás por quienes querían anteponer la obsesión de Sánchez por gobernar a toda costa y aclarar qué es prioritario, si el PSOE o España, la gestora tuvo claro que era el momento de impulsar lo segundo para garantizar el futuro de lo primero.

Con el Comité Federal de este sábado, ha empezado la cuenta atrás hacia una refundación real del PSOE. Eso, y no otra cosa, es lo que subyacía en el discurso de Fernández cuando apeló a la unidad interna, a la recuperación de las señas de identidad de la socialdemocracia frente a los excesos de una extrema izquierda que se arroga falsamente los principios del socialismo, y a enfocar el futuro con una vocación realista para gobernar España sin humillarse ante Podemos, o de caer en la trampa soberanista.

Es cierto que el PSOE está ante el riesgo de sufrir un cisma que abocaría a un partido con casi 140 años de historia a asumir un papel secundario, irrelevante o residual en nuestra política.

La estrategia de Pedro Sánchez en su día no solo trajo al PSOE los fracasos electorales más severos para el PSOE, sino también el germen de una división fratricida en la que el odio visceral entre familias se ha impuesto sin matices a la convivencia pacífica.

El PSOE está en el trance de decidir qué quiere ser en las próximas dos décadas y de esbozar una nueva identidad política que permita a una izquierda constructiva, ajena a los complejos y al sectarismo, seguir condicionando la gobernabilidad de España. O, directamente, poder gobernarla otra vez.

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