EL CORTITO DE KARADAGIÁN

El ingenuo Nadal necesita ‘dos tardes’ de política urgente para que no se lo devoren los populistas

El ministro de Energía podría haber atajado esta crisis a tiempo y no lo hizo

Da la sensación de que a los ministros de Rajoy les preocupa más caer antipáticos a la izquierda radical que desmontar sus falacias

A los tecnócratas les suele pasar como a los abogados del Estado: se creen muy listos. La desilusión les viene cuando dan el salto al ring de la política y besan la lona en el primer asalto.

Es lo que le ha ocurrido al ministro de Energía, Álvaro Nadal, que entra en pánico con dos tuits de Pablo Iglesias.

El ingenuo Nadal cayó en la trampa y en lugar de enfriar la alarma social la alimentó asegurando que la factura de la luz costará 100 euros más al año. Un pardillo con matrícula de honor.

Luego intentó arreglar su propio desaguisado desempolvando una medida ideada por su hermano Alberto: obligar a Gas Natural Fenosa (GNF) y a Endesa a que operen de un modo regulado en el mercado de gas para que bajen sus precios y, con ellos, los de la electricidad generada por las centrales térmicas que consumen el hidrocarburo.

El problema es que cuando esta medida esté lista los precios de la luz ya se habrán moderado. Nadal podría haber atajado esta crisis a tiempo y no lo hizo.

Pero lo más alarmante no es la falta de previsión y de ideas en un tema tan sensible como el de la energía sino la ausencia de un relato, el soberbio desgano de este Gobierno en brindar explicaciones convincentes a los ciudadanos.

Da la sensación de que a los ministros de Rajoy les preocupa más caer antipáticos a la izquierda radical que desmontar sus falacias.

Nadal está a punto de cometer el mismo error que su antecesor Juan Manuel Soria: declararle la guerra a las eléctricas para no tener que asumir la responsabilidad que le cabe a los políticos. Demonizar a las eléctricas no hará que baje el recibo de la luz.

De una factura de luz de 100 euros, 46 euros van a financiar la mamandurria política. Por no hablar de lo que nos costará pagar las primas a las renovables. Y mientras asumimos otro error de bulto como la moratoria nuclear importamos electricidad ¡de las centrales nucleares de Francia!

Para no ser devorados por una crisis política se requiere comunicación, empatía y reflejos, además de piel gruesa. Las matrículas de honor no cuentan. Y como estos no han ganado jamás ni una elección en su comunidad de vecinos, son carne de cañón del demagogo de turno. El imberbe ministro necesita ‘dos tardes’ de política urgente.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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