La presidenta andaluza no da crédito a las encuestas que sitúan a Pedro Sánchez por delante

PSOE: ¿A qué espera Susana Díaz para saltar al ruedo?

La presidenta andaluza no va a precipitar su candidatura para no dar tiempo a los «conspiradores»

PSOE: ¿A qué espera Susana Díaz para saltar al ruedo?
Susana Díaz, secretaria general del PSOE en Andalucía. EP

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UNA duda más que razonable se extiende entre los militantes socialistas, que no saben a qué espera Susana Díaz para anunciar su candidatura a la secretaría general del PSOE, después de que Patxi López y Pedro Sánchez hayan iniciado ya sus campañas entre las bases.

La presidenta andaluza anda midiendo los tiempos de tal manera que está transmitiendo la imagen de estar inmersa en un mar de dudas, al mismo tiempo que cultiva, en actos que no se atreve a calificar de mítines de campaña, una apariencia de política ganadora que no termina de cuajar con el salto definitivo a la contienda por el liderazgo del PSOE.

A diferencia de Patxi López y de Pedro Sánchez, Susana Díaz puede presentar ante las bases una credencial importante cuando se aspira a dirigir un partido: es la única de los tres que da poder político al PSOE.

En cambio, los pobres resultados electorales del PSOE a escala nacional y en el País Vasco lastran cualquier oferta que López y Sánchez lancen a los militantes para recuperar el gobierno.

El problema del debate en el PSOE sigue siendo la falta de proyecto.

Pedro Sánchez y Patxi López comparten el guión de la coyuntura y no ven más allá de su fijación por desalojar al Partido Popular del Gobierno.

La última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas apuntaba, en cambio, un aumento de intención de voto al PSOE coincidiendo con su política de entendimiento básico con Mariano Rajoy.

En esto confía Susana Díaz para que, aunque sea por puro pragmatismo, las bases socialistas la apoyen en un proyecto político de vuelta a actitudes más constructivas que las heredadas del zapaterismo.

La presidenta andaluza no da crédito a las encuestas que sitúan a Pedro Sánchez por delante en la carrera a la secretaría general socialista, aunque no debería menospreciar la radicalización de las bases de su partido.

Muchos militantes comparten con Sánchez y López la prioridad de echar a Mariano Rajoy de La Moncloa, aunque suponga espantar nuevamente al voto moderado de izquierdas y legitimar más aún la opción de Podemos para sus votantes más extremistas.

El PSOE es una incógnita que lastra la definición del futuro político de España. Los problemas económicos, sociales y territoriales del país necesitan un partido nacional a la izquierda del espectro ideológico, capaz de anular las tensiones extremistas y anticonstitucionales surgidas al calor de la crisis económica.

Hace falta un PSOE con suficiente fortaleza interna para convencer a las bases de que pactar con el PP -cuando resulte necesario y por el bien común- no es una traición a sus principios, sino un acto de lealtad y de compromiso con los valores constitucionales.

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