Sus afirmaciones ante el TS son una tomadura de pelo a la opinión pública

Francesc Homs: manual de excusas secesionistas

El 9-N se celebró porque la Generalitat lo respaldó, lo promovió y lo organizó

Francesc Homs: manual de excusas secesionistas
Francesc Homs (PDeCAT). EP

Si es o no delito lo que hicieron Mas, Homs, Rigau y Ortega, es lo que los tribunales deben decidir, pero en términos políticos su responsabilidad es indiscutible

LA primera jornada del juicio a Francesc Homs por desobediencia al Tribunal Constitucional y prevaricación con motivo de la consulta del 9-N se ajustó al plan previsto en el rito nacionalista ( «Admito todos los hechos que usted me incrimina señor juez e incluso podría añadir más»).

El acusado fue acompañado este 27 de febrero de 2017 por una comitiva de detractores del Estado de Derecho ante las puertas del Tribunal Supremo (Si hay justicia, a Homs se le debería «caer el pelo»).

Ya en la sala, ante el tribunal formado por siete magistrados, Homs continuó la liturgia victimista preparada para su defensa.

El acusado replicó el incisivo interrogatorio del fiscal con argumentos ya conocidos: la providencia del TC era inconcreta, el proceso era «participativo» y no oficial, el Gobierno pudo evitar la votación y no lo hizo.

En definitiva, Homs desgranó el guión ya oído a Artur Mas en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

Habrá que ver la eficacia de esta estrategia. No es un juicio fácil desde el punto de vista técnico para la Sala Segunda del Tribunal Supremo, pero cabe esperar una sentencia solvente, sea cual sea su decisión final sobre el acusado.

Políticamente, las afirmaciones de Francesc Homs ante el tribunal son una tomadura de pelo a la opinión pública y un desprecio a los catalanes, quienes así pueden confirmar el escaso nivel de sus gobernantes nacionalistas.

Homs quiere hacer creer que no sabían si realmente el Tribunal Constitucional suspendía el referéndum, como si una suspensión cautelar como la que dictó este tribunal admitiera interpretaciones.

El 9-N se celebró porque la Generalitat lo respaldó, lo promovió y lo organizó. Facilitó dependencias públicas para la votación y ordenó a la empresa de servicios informáticos contratada para la consulta que continuara con sus trabajos para el 9-N, pese a que dicha empresa preguntó expresamente si tras la decisión del TC tenía que seguir adelante. Evidencias no parecen faltar.

Si es o no delito lo que hicieron Mas, Homs, Rigau y Ortega, es lo que los tribunales deben decidir, pero en términos políticos su responsabilidad es indiscutible.

Conocían la suspensión del 9-N y la desobedecieron con la finalidad de poner a prueba las fortalezas y debilidades de la respuesta del Gobierno central y de otras instituciones del Estado de Derecho.

Por eso ahora Homs insiste en preguntarse qué hizo el Gobierno por evitar el 9-N, como si buscara una especie de consentimiento tácito del Estado a la consulta porque no la evitó. Homs olvida el dato fundamental de que la Generalitat forma parte del Estado y de que su presidente es la primera autoridad del Estado en Cataluña.

Por eso, la institución más inmediata obligada a acatar la decisión del Constitucional y a hacer todo lo posible por evitar el 9-N era la Generalitat de Cataluña. Todo lo demás, son cuentos.

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