CDC compraba el silencio de sus empleados con el dinero del 3%

Cataluña: La verdad del 3%, al descubierto

La Guardia Civil halló en la trituradora de la sede del partido un recibo de 15.000 euros abonados a un empleado y a 'voluntarios'

Cataluña: La verdad del 3%, al descubierto
Artur Mas, en el centro d ela trama del 3%. CT

Entre los documentos triturados y reconstruidos también hay dos tarjetas de visita de dos importantes constructoras: OHL y Teyco

Este 28 de febrero de 2017 declaraba Artur Mas ante el Tribunal Supremo como testigo en el juicio a Francesc Homs, dirigente de su partido, por desobedecer al TC y apoyar un referéndum ilegal, proceso gemelo al que se sigue contra él mismo en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

Penas de inhabilitación se sustancian para ambos, poca cosa si lo comparamos con las que previsiblemente tengan que afrontar quienes dentro de la antigua Convergencia sean considerados responsables del enorme desfalco de dinero público cometido con el famoso 3 por ciento, herramienta de financiación ilegal de la que presuntamente se ha nutrido el nacionalismo catalán y que es investigado por un juzgado de El Vendrell (Tarragona), a instancias de una denuncia presentada por una dirigente de ERC.

El levantamiento del secreto del sumario desvela todas las trapacerías contables e ilegales cometidas durante el pujolismo y hasta hace bien poco por la formación convergente, que incluían, por ejemplo, pagos de hasta 15.000 euros en metálico a trabajadores o colaboradores de la formación con la condición, por escrito, de que mantuviesen la boca cerrada.

Así lo acreditan los documentos de los que se ha incautado la Guardia Civil en los registros. No ha sido sencilla la tarea de reconstruir las pruebas porque muchos de los papeles habían pasado por la trituradora.

Gracias a esa labor, se sabe que las mordidas llegaban al partido solo veinticuatro horas después de cada concesión efectuada por la Generalitat, dinero fresco y rápido que, según sospechan los investigadores, servía para nutrir una caja B desde la que se atendían las necesidades económicas del partido.

Más triturado que esos papeles está ya el lema falaz del «España nos roba», pues parece que el hurto a los catalanes estaba mucho más cerca.

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