Gordó era el “recaudador” del 3% para Convergència, según la Fiscalía

Cataluña: la corrupción lleva firma de CDC

ERC y los extremistas de la CUP entran en la contradicción de defender un discurso de izquierda mientras mantienen la alianza con una burguesía política corrupta

Cataluña: la corrupción lleva firma de CDC
El vicepresidente del Govern, Oriol Junqueras, junto al presidente de la Generalitat de Cataluña Carles Puigdemont. EP

Un empresario del 3% escribió a Mas para conseguir un puesto a su mujer juez

EL nacionalismo catalán está viviendo su «mes horrible» por la acumulación de procesos judiciales por los casos de corrupción protagonizados por personas afines y cargos dirigentes de la extinta Convergència Democrática de Cataluña.

No hay día, desde hace semanas, que amanezca sin una nueva revelación de la trama política y social que nutrió al partido de Pujol, Mas y Puigdemont de financiación ilegal.

En el caso Palau, los principales acusados, Félix Millet y los Montull, padre e hija, han actuado como testigos de cargo de Convergència. Por cierto, no era el famoso 3 por ciento, sino el 4 por ciento lo que acababan pagando las empresas como comisiones ilegales a cambio de contratos públicos.

Todos hablan ahora y reconocen el delito: los que cobraban por cuenta de CDC y los que pagaban por las obras.

Artur Mas y Carles Puigdemont vuelven a ponerse de perfil ante la historia corrupta y corruptora de su viejo partido.

Lo intentaron con el caso Pujol y ahora quieren hacerlo con el «caso Palau». Pero las desgracias nunca vienen solas y los antecedentes de Convergència dan para más.

El juicio por la operación Pretoria comenzará la próxima semana y sentará en el banquillo a dirigentes y cargos de Convergència y del Partido de los Socialistas de Cataluña. Sin embargo, el golpe directo a la línea de flotación de Mas y Puigdemont puede llegar con la imputación del exconsejero de Justicia, Germá Gordó, a quien la Fiscalía Anticorrupción sitúa en el centro de la trama de comisiones ilegales a cambio de contratos.

La Fiscalía ha pedido al Tribunal Superior de Justicia que asuma la investigación sobre Gordó, que tiene su origen en la instrucción abierta por un Juzgado de El Vendrell ante la denuncia de una exconcejal de Esquerra Republicana de Cataluña. Aquí no hay una mano negra centralista contra el nacionalismo, sino la mano del nacionalismo en la caja de los fondos y las obras públicas.

El nivel de corrupción del nacionalismo catalán pone en jaque la actual coalición separatista porque introduce a ERC y a los extremistas de la CUP en la contradicción de defender un discurso de izquierda mientras mantienen la alianza con una burguesía política corrupta.

El independentismo hace extraños compañeros de cama política. Lo importante no es, sin embargo, lo que aguante esta sociedad de intereses espurios formada por los separatismos de derecha e izquierda, sino la reacción de la sociedad catalana, que no debe esperar mucho para convencerse de que con estos mimbres Cataluña no puede ni debe plantearse su separación de España.

Una independencia así sería legitimar a quienes llevan décadas estafando a Cataluña.

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