ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Pablo Iglesias castiga a los ancianos por no votarle: la misa es sólo el principio

Sorprende esta ofensiva contra la misa de TVE viniendo de un partido que mantiene relaciones con Irán, donde la libertad religiosa es una entelequia

Pablo Iglesias castiga a los ancianos por no votarle: la misa es sólo el principio
Pablo Iglesias (PODEMOS). PD

¿Se atrevería Podemos a reclamar al régimen de los ayatolas que suprima las retransmisiones del culto islámico o al menos que también difunda otros ritos como el católico?

No por obvia, una reflexión sobre los partidos de la llamada «nueva política» parece más que nunca obligada. Más allá de las doctrinas que imparten los libros que se estudian en las facultades de Ciencias Políticas -trampolín de muchos de nuestros nuevos dirigentes, con Pablo Iglesias a la cabeza-, para aspirar a gobernar un país es preceptivo conocer a los ciudadanos que lo componen. Un país fuerte y viable es solo aquel en el que son capaces de convivir personas con distintas convicciones, sean ideológicas, políticas o religiosas.

El año que viene se cumplirán cuarenta años de la aprobación en referéndum de la Constitución Española. Y ya entonces, la «nueva política» -que tan bien simbolizaron los grandes acuerdos políticos entre distintos de la Transición- supo entender bien la pluralidad que sustentaba a la sociedad española.

Por eso, introdujo en su artículo 16 una premisa que nadie ha cuestionado… hasta ahora. «Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley», dejaron resuelto los constituyentes.

Viene a cuento esta reflexión por la ofensiva, de claros tintes demagógicos y sectarios, que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha puesto en marcha esta semana contra la emisión en la televisión pública de la tradicional misa de los domingos.

Las audiencias la respaldan y, como su difusión va destinada en muchos casos a personas de edad avanzada que residen en núcleos rurales, constituye un claro servicio público propio a las obligaciones de RTVE. Personas que no votan al partido morado, he ahí la cuestión de fondo. De hecho si por Podemos fuera votaríamos en España a partir de los 16 años, como ya ha dejado caer alguno de sus dirigentes.

Sorprende esta ofensiva de Iglesias viniendo de un partido que mantiene unas más que evidentes relaciones con algunos regímenes teocráticos, como Irán, en el que la libertad religiosa es una entelequia.

¿Se atrevería Iglesias a reclamar a las televisiones del régimen de los ayatolas que supriman las retransmisiones del culto islámico o al menos que también difundan otros ritos como el católico?

Recientemente, también, una actuación en el carnaval de Tenerife ofendió a un sector de los católicos, que vieron ultrajada la imagen de la Virgen y de Jesucristo. ¿Qué diría Podemos si Mariano Rajoy, como referente político de millones de españoles de centroderecha, exigiera que TVE deje de emitir las galas de una fiesta tan popular y tan estratégica para las Islas Canarias?

Podemos debería saber si en realidad aspira a gobernar a «todos» los españoles, que la clave de bóveda es el respeto a la libertad, la garantía de la diversidad y la convivencia.

Y que las tradiciones son un acervo cultural cuya defensa, o al menos respeto, nos debe ocupar a todos. A ningún español se le obliga a ver la misa en TVE como tampoco a nadie se le fuerza a seguir a Pablo Iglesias en los programas de televisión que financia el régimen iraní.

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