Sostener una cosa y hacer otra revela la ligereza con que actúa el partido naranja

Albert Rivera: errores de cálculo de Ciudadanos

Volver a un estado de cosas previo al bloqueo político que durante un año ha vivido España no debe ser una opción

Albert Rivera: errores de cálculo de Ciudadanos
Albert Rivera (CIUDADANOS). PD

Rivera ha actuado de modo táctico y partidista, ajeno a los principios liberales que dice defender, tensando la cuerda con el PP y alentando una atmósfera preelectoral irresponsable

LA decisión de Ciudadanos de no apoyar al Gobierno en la convalidación del decreto ley que permitiría cumplir con la normativa de la UE en la estiba es un error político.

Cabe preguntarse qué sentido tiene que el partido de Rivera respaldase la investidura de Rajoy si en la primera norma conflictiva deja varado al Ejecutivo.

Ya no existe el rodillo de la mayoría absoluta y Ciudadanos debe ser consciente de su responsabilidad, más aún cuando en la noche anterior sus portavoces admitían que su voto sería afirmativo en el Congreso, y por la mañana Rivera impuso la abstención.

Lo cierto es que no puede alegar que no ha habido negociación: el Gobierno se ha avenido a pactar, incluso con propuestas a favor de los estibadores que perpetúan una situación de privilegio que muy pocos colectivos tienen en España.

Prejubilarse a los cincuenta años con pensiones equiparables al sueldo de un ministro no se ofrece a muchos españoles.

Y Ciudadanos ha despreciado cualquier acuerdo con una abstención inservible contra su propio programa, que prescribe taxativamente el fin de la estiba tal y como la conocemos hoy.

Rivera ha actuado de modo táctico y partidista, ajeno a los principios liberales que dice defender, tensando la cuerda con el PP y alentando una atmósfera preelectoral irresponsable.

La resolución de la Unión Europea para liberalizar el sector de la estiba es imperativa e innegociable, e incumplirla conllevará una multa diaria cercana a los 150.000 euros que deberán pagar todos los españoles.

Es razonable que en el PP surjan voces que empiecen a considerar a Ciudadanos un partido sin palabra y no fiable en cuestiones que pueden afectar severamente al Estado y, en concreto, al funcionamiento de los puertos, claves en el abastecimiento de todo el país.

No es solo dinero lo que hay en juego, sino una cuestión de Estado que puede degenerar en una crisis nociva para todos.

Si Rivera se ha ofrecido a ser el socio de referencia del Gobierno, y si sus apelaciones constantes a contribuir a la estabilidad son ciertas, algo falla porque, de un modo u otro, avala la perpetuación del chantaje de una minoría laboral a toda la sociedad. El partido naranja se ha apresurado a afirmar que no hay motivo alguno para que Rajoy piense en adelantar elecciones.

Y lo idóneo es que así fuese. Pero para evitarlo son preferibles hechos concretos y consecuentes. Ciudadanos está en su legítimo derecho de plantear pulsos al Gobierno y tratar de condicionar su política alcanzando acuerdos imprescindibles.

Pero sostener una cosa y hacer otra revela la ligereza y frivolidad con que a veces actúa Rivera. Volver a un estado de cosas previo al bloqueo político e institucional que durante un año ha vivido España no debe ser una opción.

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