La víctima del terrorismo no puede entender que pidan la supresión del enaltecimiento del terrorismo

Irene Villa siente náuseas ante el último vómito de Podemos

"Las degradaciones absolutas de quienes no dudan en proferir en las redes sociales, incapaces de sujetar la repugnancia que llevan dentro, no pueden quedar impune"

Irene Villa siente náuseas ante el último vómito de Podemos
Irene Villa y Pablo Iglesias.

Demoledor artículo en La Razón de Irene Villa este 30 de marzo de 2017 que no puede entender como Podemos ha pedido la derogación del delito de enaltecimiento de terrorismo. Clara como siempre, así arranca:

Si ya nos cuesta superar las páginas más dolorosas, absurdas, sangrientas, de la sinrazón terrorista, que no venga nadie a decir que quienes lo promueven, jalean, ensalzan, están meramente ejerciendo su libertad de expresión.

Aunque siempre he pensado que contar chistes sobre mí al menos consigue que no se olvide esa parte tan trágica de la historia de España en la que los terroristas creían tener el poder sobre toda nuestra ciudadanía, y que jamás me ofendería una broma, porque lo tomo como lo que es: una broma (y el sentido del humor no puede faltar nunca), he de reconocer que el hecho de que haya un partido que decida presentar una proposición no de ley en el Congreso para instar al Gobierno a modificar el Código Penal y suprimir el delito de enaltecimiento del terrorismo (despenalizarlo), me produce lo primero incredulidad, como una de esas bromas que me tomo con buen humor, pero leyendo profundamente la noticia, e imaginando un lugar contaminado con ese odio, siento hasta náuseas.

Explica que:

Y es que cada vez es más evidente que hay quien quiere vivir/crear una auténtica jungla en la que todo valga, y en la que todos se contagien del resentimiento, la envidia, la inquina, el malestar… y dejar a un lado la convivencia pacífica, el saber estar, la educación… pues que sepan que el enaltecimiento del terrorismo y la humillación a las víctimas no es libertad de expresión, como tampoco lo es humillar a cualquier otro colectivo («no se penaliza el chiste negro, se penaliza la humillación que está inserta en el discurso del odio»).

Y se pregunta:

¿De verdad cuesta tanto respetar? «La amabilidad es como una almohadilla que, aunque no tenga nada por dentro, por lo menos amortigua los embates de la vida». Y claro que hay muchísimos otros delitos que perseguir, pero es vital respetar unas mínimas reglas básicas de convivencia. Las degradaciones absolutas de quienes, amparados en el anonimato, no dudan en proferir en las redes sociales, incapaces de sujetar la repugnancia que llevan dentro, no pueden quedar impunes.

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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