La salida forzada de Pedro Antonio Sánchez de la presidencia de la región

Murcia: Historia de un despropósito

La regeneración que tanto invoca Ciudadanos queda abocada a un mero chantaje. Rivera impone al PP en Murcia lo que no ha exigido al PSOE en Andalucía

Murcia: Historia de un despropósito
El ya expresidente de Murcia y todavñia presidente del PP regional, Pedro Antonio Sánchez. PD

A día de hoy, Sánchez no está procesado ni en la fase previa al juicio oral, y su dimisión se ha precipitado de la manera más abrupta posible

LO ocurrido en Murcia con la salida forzada de Pedro Antonio Sánchez de la presidencia de la región ha sido la historia de un absoluto despropósito.

El PP ha perdido un pulso mal planteado con Ciudadanos, y el partido de Rivera ha actuado de modo irresponsable, poniendo en jaque la estabilidad en esa autonomía por puro tacticismo, a partir de un criterio pésimamente concebido de la lucha contra la corrupción.

Es cierto que Sánchez rubricó un acuerdo por escrito con Ciudadanos que condicionaba su dimisión a su imputación, y también lo es que después se desdijo.

Sin embargo, la amenaza de una moción de censura junto al PSOE y Podemos, empeñados en pescar en río revuelto, ha retratado a Ciudadanos como un partido que prefiere generar convulsión política a respetar la presunción de inocencia.

A día de hoy, Sánchez no está procesado ni en la fase previa al juicio oral, y su dimisión se ha precipitado de la manera más abrupta posible.

A partir de ahí, entre todos, empezando por el PP, han convertido el panorama político en un carnaval de egos con un serio perjuicio para los murcianos.

No habrá elecciones, y Rivera podrá presumir de haberse cobrado una pieza del PP, que se ha visto obligado a sacrificar a Sánchez para no perder el poder.

Pero la reflexión de fondo que conviene hacer alude a la merma de calidad democrática que se produce cuando los partidos firman sentencias condenatorias de modo preventivo. La presión sobre la Justicia y sobre la ciudadanía ha sido inadmisible, y la oposición al PP en bloque se apuntó a sacar tajada sin valorar la presunción de inocencia como un valor esencial de nuestro Estado de Derecho.

La regeneración que tanto invoca Ciudadanos queda abocada a un mero chantaje, en la medida en que mantiene una contradictoria doble vara de medir: exige al PP en Murcia lo que no ha exigido al PSOE en Andalucía.

Murcia entra en una etapa política nueva que dejará jirones inevitables entre el PP y Ciudadanos.

Ello no afectará a la previsible aprobación de los Presupuestos del Estado, ni a la entente de Rajoy y Rivera a escala nacional. Pero mantener pulsos políticos obliga a que una de las dos partes pierda.

El PP ha sucumbido a la presión de Ciudadanos y del PSOE, y al peso de la persecución mediática contra Sánchez sin esperar siquiera a saber si habrá juicio o no contra él.

En cierto modo, el PP ha avalado un criterio más que discutible en nuestra democracia, que refuerza el hecho de que una mera imputación -y hay jueces de imputación fácil- acabe con la carrera de alguien que un mes después puede ser declarado inocente. Difícilmente habrá una vuelta atrás para Sánchez, y difícilmente Ciudadanos podrá sacar tajada de su intransigencia.

Te puede interesar

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído