El surgido de las primarias es un PSOE acotado por el dictado de los militantes

PSOE: un vencedor, muchos vencidos y al abismo

El partido socialista apenas tiene margen para entenderse con los sectores moderados de la sociedad española

PSOE: un vencedor, muchos vencidos y al abismo
Pedro Sánchez y los barones autonómicos del PSOE. PS

El PSOE se encamina a una dinámica de política asamblearia

LAS primarias socialistas trajeron al PSOE un vencedor y muchos vencidos. La proyección de este resultado en la organización interna del partido se verá definitivamente en su 39 Congreso Federal, pero todo está encauzado para que Pedro Sánchez se haga con el control de la Ejecutiva socialista sin transacciones ni puentes con los barones derrotados.

Esta situación sería coherente con las condiciones en las que se produjo la victoria de Pedro Sánchez, obtenida contra el aparato del partido, encarnado por la Comisión Gestora presidida por el asturiano Javier Fernández, y contra los «barones» territoriales, que no pudieron frenar la marea sanchista en sus territorios. Sánchez no les debe nada y se encargará de dejarlo claro.

Así el PSOE se encamina a una dinámica de política asamblearia, sin los filtros intermedios que son los que permiten a los partidos conjugar la opinión de sus militantes con el papel de cada formación ante la sociedad y las instituciones. Los 74.000 militantes que votaron a Sánchez han hecho más difícil que su partido vuelva a La Moncloa.

El partido surgido de las primarias es un PSOE acotado por el dictado de los militantes y, por tanto, con apenas margen para entenderse con los sectores moderados de la sociedad española, pero predispuesto a renovar el pacto de extremistas que ya impulsara Rodríguez Zapatero con nacionalistas y extrema izquierda.

El Congreso del PSOE nacerá con un guión impuesto por la democracia directa de las primarias y con las estructuras tradicionales de su poder interno hechas añicos. Los derrotados en las primarias van a pasar a un segundo o tercer plano, desde los dirigentes socialistas de la Transición, a los «barones» territoriales, impotentes ante el argumento sanchista de que hay que acatar lo que digan los militantes.

El PSOE se dirige a un toque de queda impuesto por una victoria llena de resentimientos y ajustes de cuentas. Susana Díaz ha salvado sus muebles en Andalucía y puede confiar razonablemente en su continuidad al frente del PSOE andaluz.

No todos los demás dirigentes territoriales pueden decir lo mismo y para muchos ha empezado la cuenta atrás. Los resultados de las primarias han deslegitimado a la mayoría de ellos y les será difícil enfrentarse a Pedro Sánchez cuando han sido los militantes de sus territorios los que han dado a este la victoria.

Es la situación de Ximo Puig, Fernández Vara o García Page, resignados a un discreto silencio ante el paseo triunfal de Pedro Sánchez. Sólo Susana Díaz, desde sus cuarteles andaluces, podrá más adelante poner el contrapunto necesario para que el PSOE no se convierta en el monólogo de un secretario general experto en hundir electoralmente a su partido.

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