El PP y Bárcenas se protegen en la comisión de investigación

No se llama ‘Comisión de Investigación’ sino ‘Circo Parlamentario’

El extesorero rechaza responder en el Congreso a las acusaciones contra los populares

No se llama 'Comisión de Investigación' sino 'Circo Parlamentario'
Luis Bárcenas. EP

Luis Bárcenas consolida su aptitudes de actor y escenifica su pacto de no agresión al PP

LA oposición parlamentaria al Gobierno de Mariano Rajoy quiso convertir ayer a Luis Bárcenas en el invitado estrella de la Comisión de Investigación de las finanzas del Partido Popular y acabaron estrellándose en el enrocamiento del ex tesorero popular.

Ha bastado la primera jornada de la comisión para confirmar que sólo va a funcionar como una sala de interrogatorios y no como un foro parlamentario que verdaderamente pretende investigar unos hechos con la finalidad de depurar responsabilidades políticas.

Bárcenas, imputado y acusado en varios procesos penales, cumplió el guión y se acogió a su derecho a declarar a conveniencia, lo que incluía el derecho a contestar y a callar cuando quiso y como quiso.

La oposición no encontró apoyo en las respuestas y silencios de Bárcenas para establecer un juicio de responsabilidades contra el PP y se conformó con lanzar contra el ex tesorero popular y su antiguo partido un torrente de insultos y descalificaciones personales.

Algunos portavoces parecían aprovechar la ocasión para desahogar su frustración política frente al Gobierno de Rajoy más que para cumplir una función parlamentaria. Sin embargo, el abuso de las instituciones no es gratuito y los ciudadanos toman nota.

Pablo Iglesias se enteró de esta máxima después de ver cómo su moción de censura desembocó en un fracaso personal y político, del que sólo salió beneficiado Rajoy, quien supo aprovechar la ocasión para arrollar al candidato de Podemos.

Con esta Comisión de Investigación puede suceder algo parecido, porque la opinión pública empieza a discriminar acertadamente cuándo las instituciones cumplen su función, como en el caso de los tribunales de justicia, y cuándo son manipuladas, como ocurre con esta Comisión del Congreso.

El objetivo de una investigación parlamentaria no es duplicar las investigaciones judiciales, sino abordar los aspectos políticos de aquellos hechos que los jueces investigan. Los interrogatorios a Bárcenas ayer eran malas copias de los que se hacen en las salas de justicia y así será difícil dignificar la labor de la Comisión.

La ofuscación de los grupos de la oposición era tal que sus preguntas se transformaban en soflamas de puro y simple mitin político.

Esta deriva de la Comisión beneficia al PP en la medida en que la hace inútil y descalifica las intenciones de quienes la promovieron, aunque esto no le ahorrará el trago de ver desfilar a algunos de sus exdirigentes para someterse a un juicio populista que ahonda en la herida abierta de la corrupción.

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