"Hoy en nuestro Estado de Derecho, la Ley se encuentra parcialmente derrotada"

40 años de democracia: ‘Servicio púbico’ y ‘Franquina’

"No olvidemos que Adolfo Suárez trae un régimen de libertades, ¿qué régimen de libertad hay en Cataluña? La libertad de decir si Señor Pujol, Si Señor Godo, si a la Gabriel, si al robo, si a Vileda III"

40 años de democracia: 'Servicio púbico' y 'Franquina'
Pablo Iglesias, Irene Montero y Alberto Garzón. PD

Puedo decir con rotundidad, por mi condición de empresario, que no contrataría a ninguno de ellos ni para reponer el papel de la fotocopiadora

Ahora hemos celebramos el 40 aniversario de nuestra aún joven, inexperta e inmadura democracia.

Hace 40 años nadie pensó qué el imperio de la Ley, qué el régimen constitucional, se iba a enfrentar a los defensores de la dictadura comunista, tal y como ellos dicen, «todo los que es tuyo es mío, y si te quejas te mató, y si no te quejas también».

Eso es lo que se va a plantear en la moción de censura de Podemos contra el Partido Popular, una moción de censura estancada en el «guerra-civilismo comunista» de Podemos. Ya que en el fondo no es una moción de censura contra Mariano Rajoy, sino que es una enmienda a la totalidad contra el Régimen Constitucional Español, en esta moción de censura se ha planteado la toma del poder por aquellos que no quieren llevar a una perpetua guerra civil, a una situación como la de Venezuela, o como la de España en el año 1936, pensando que está vez ganarían los rojos a los azules, que por cierto empezaron ganando los rojos, que eran muchos más, y con más medios, pero al final, pues perdieron¡¡¡

Es una lástima, pero estoy completamente seguro, que durante la moción de censura, sus 350 señorías no recordaran que el 15 de junio de 1977, nació un régimen constitucional donde la libertad, la igualdad, el derecho a la vida y la propiedad privada eran derechos sagrados e intocables, que es lo qué es y era La Ley, y eso fue lo que pasó en nuestra transición, que pasamos de la Ley a la Ley.

Hoy en nuestro Estado de Derecho, la Ley se encuentra parcialmente derrotada, con episodios tan curiosos como la persecución del idioma español en algunos territorios del propio Estado.

Hay libertades básicas que son conculcadas todos los días desde hace años en buena parte de España, y ningún gobierno ha hecho nada, sino tan sólo negociar con los criminales que nos han robado esos derechos.

Se trajo el régimen constitucional y democrático para liberarnos a todos de la dictadura, y eso es lo que está en juego ahora, nuestra libertad. Igualmente durante la moción de censura nadie recordará a Adolfo Suárez, ya que en su mayoría sus señorías son unos ignorantes. No olvidemos que Adolfo Suárez trae un régimen de libertades, ¿qué régimen de libertad hay en Cataluña? La libertad de decir si Señor Pujol, Si Señor Godo, si a la Gabriel, si al robo, si a Vileda III, si al latrocinio tributario, para entregarlo como rescate a los que quieren destruir España.

Todo el Estado está en peligro, mañana con que alguien en la UCO haga un informe de corta y pega contra el partido en el poder, y cualquier juez «Podemita» decida llevar un procedimiento adelante contra el presidente del gobierno, podemos llevar a nuestro estado de derecho a la liquidación total. En España vale todo, la garantía constitucional están suspendidas, y todo por el hundimiento del sistema legal, por la corrupción y politización de la justicia.

Desde el 11 M, en España hemos asistido a la erosión sistemática del régimen constitucional, por la deficiente calidad de nuestros políticos, quienes han confundido el servicio público con el «servicio púbico», que no es lo mismo aunque suene parecido.

El servicio público desde el punto de vista de los políticos españoles consiste en medrar, y en llenar sus magras alforjas, con caudales injustamente ganados por su falta de profesionalidad dentro y fuera de sus tristes y pobres vidas laborales, es decir, todos han sido pegadores de carteles profesionales en noches electorales, todos han vivido a costa de las tetas del partido, que suelen ser ubres pequeñas y modestas, o de las tetas del Estado, que suelen ser mamás de las que brota abundante leche.

Sin duda que en estos 40 años muchas cosas han cambiado en España y sin duda que aquellos que nacieron o crecieron bajo el franquismo veían un horizonte de esperanza con el sistema político de libertades que trajo la Constitución de 1978, sin embargo hoy los enemigos no están fuera del Congreso, cómo se decía durante el franquismo, con la permanente confabulación judeo-masónicas, graciosamente los enemigos de la libertad, están dentro del Congreso, y están sentados en todos los escaños que conforman el hemiciclo.

Puedo decir con rotundidad, por mi condición de empresario, que no contrataría a ninguno de ellos ni para reponer el papel de la fotocopiadora. La mayoría de ellos miran con desprecio todo lo que significa emprendimiento, porque aprender es lo opuesto a su estilo de vida burgués y clasista, intentando a través de sus políticas aborregar a la sociedad, sin embargo lo que ocurre que la sociedad aborregada, no está en predisposición de pedir políticos de calidad con altura de miras, y es como un círculo vicioso que se retroalimenta.

Los que anhelaban la libertad sólo podían crecer y vivir en el crisol de los 40 años de dictadura que sufrió España, donde aquellos políticos de la transición si sabían lo que era la guerra civil, si sabían lo que era la reconciliación entre españoles, si añoraban lo que significaba la libertad de expresión y política.

Ahora que estamos fácilmente acomodados, y hemos olvidado que día a día hay que luchar por lo que se posee, que nada dura eternamente en el tiempo si no se lucha por ello.

Para mí el servicio público en España es absolutamente despreciable, y tiene mucho más valor el «servicio púbico», decir el servicio que presta libremente mujeres a cambio de dinero para satisfacer los deseos de cualquiera, al menos ese servicio es un servicio digno y sometido a la disciplina del mercado y de la competencia, no como el servicio público, que solo se somete a la estulticia e ignorancia de aquellos que con sus orondos traseros calientan los sillones de la carrera de San Jerónimo. Sin duda, el más sucio, oscuro y lóbrego de los burdeles de España tiene mejor aura que el Palacio del Congreso de los Diputados

Como liberal que soy, nunca estaré o estuve a favor de una dictadura, pero como liberal que soy considero que el derecho a la propiedad privada es un derecho sacro santo y por tanto pienso luchar durante todos los días de mi vida, por proteger lo que con mucho esfuerzo he conseguido.

Los liberales como yo jamás podremos hablar bien de la dictadura franquista, ya que desde un punto de vista económico, la misma era socialista e intervencionista, sin embargo, ya que dicen que los españoles solemos guardar mucha medicina en los botiquines de las de nuestra casas, yo hace mucho tiempo que guardo un fármaco llamado «Franquina», que es una droga para utilizarla en caso de extrema necesidad contra que ellos que odia la libertad, la igualdad y la propiedad privada.

Que sea un liberal no quiere decir que no sé tirarme al monte como lleva haciendo la izquierda desde el año 1936, ya incluso en el 34 intentaron acabar con la República, Niceto Alcalá Zamora y Negrín trataron de convertir a España en un satélite de la Unión Soviética tal y como ahora trata de hacer Nicolás Maduro, utilizando a Podemos como resorte político en nuestro país; después de milagrosamente ser aplastados por el levantamiento nacional, estuvieron durante 40 años fuera de cobertura.

Ahora que parecía que el estado de derecho, estaba asentado nuestros amantes del «servicio púbico», van a provocar que todos aquellos que conformamos «Las Derechas», empecemos aumentar las provisiones de «Franquina», fármaco con importante efectos secundarios y que produce gran dolor en los lugares en los que se emplea, fármaco que separa familias, fármaco que produce muchos efectos colaterales e indeseables.

Pero que no olviden los enemigos de la libertad, los marxistas, los comunistas, los socialistas, y los nacionalistas disidentes de España y del Estado Derecho, que aquellos que somos parte de Las Derechas, como ellos dicen, también nosotros sabemos tirarnos al monte.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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