Los protegidos del vergudo Nicolás Maduro buscan la demolición de la España constitucional

La España sectaria de Pablo Iglesias y los zarrapastrosos de Podemos

Es la misma razón por la que se identifican con Arnaldo Otegui, antes que con los constitucionalistas

La España sectaria de Pablo Iglesias y los zarrapastrosos de Podemos
Pablo Iglesias (PODEMOS) con Arnaldo Otegi (Bildu-ETA). PD

Su España no es una España de todos, sino de unos contra otros, sin el consenso constituyente de 1978

PABLO Iglesias es un político que intenta esconder tras unas aparentes buenas formas una ideología de plomo, que asoma de forma nítida en estos días en que el orden constitucional y la unidad nacional de España están siendo atacadas por el separatismo catalán.

La apuesta de Podemos, los protegidos del tirano Maduro y los verdugos chavistas, sólo podía ser a favor de todos los proyectos que buscan la demolición de la España constitucional.

Es un partido que no puede convivir en un escenario de respeto a la ley, a los valores de la Carta Magna y al legado de la Transición. Su razón de ser es la destrucción del sistema democrático liberal y de todo fundamento histórico, cultural y social de la idea nacional de España.

Por eso se ha sumado a la defensa del referéndum del 1-O, lo mismo que Ada Colau y otros extremistas de izquierda supuestamente ajenos al nacionalismo. Es la misma razón por la que se identifican con Arnaldo Otegui, antes que con los constitucionalistas.

En la medida en que la campaña por el referéndum separatista socave la estabilidad constitucional, Podemos la secundará, porque le resulta inaceptable tomar partido por una España en la que no cree.

Esta «no España» que está propugnando Iglesias con el reconocimiento del derecho a la autodeterminación es un proyecto sectario que se basa en la confrontación civil de la izquierda contra la derecha y en el revanchismo histórico.

Su España no es una España de todos, sino de unos contra otros, sin el consenso constituyente de 1978.

Es, además, una España intervenida por el totalitarismo ideológico y la ingeniería social, en la que se adelantó Zapatero y al que Iglesias secunda con fidelidad, como en su propuesta de protección del colectivo LGTBI, una burda excusa para imponer y adoctrinar a la sociedad en un modelo de ciudadano y de familia que pasa por encima de las libertades de expresión y de educación.

¡Que diga Pablo Iglesias, el que va a herrikotabernas, dónde estaba cuando mataron a Miguel Ángel Blanco!

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