ANÁLISIS

A Cristina Cifuentes la huele el culo a pólvora

No es una víctima de las graves incógnitas puestas de manifiesto en los últimos días; ha sido su posible beneficiaria

A Cristina Cifuentes la huele el culo a pólvora
Cristina Cifuentes. EF

Por su condición de presidenta de la Comunidad de Madrid, no puede refugiarse detrás de la polémica abierta en el seno de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC)

CRISTINA Cifuentes está sobre la línea roja de sus responsabilidades como cargo público y dirigente del PP.

Tiene también un compromiso de coherencia personal, porque quien ha hecho bandera de la regeneración de su partido y de la transparencia política debe someterse a las mismas exigencias que predica para los demás.

Por su condición de presidenta de la Comunidad de Madrid, como subraya ‘ABC‘ en su editorial este 7 de abril de 2018, no puede refugiarse detrás de la polémica abierta en el seno de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), porque no es una víctima de las graves incógnitas puestas de manifiesto en los últimos días. Ha sido su posible beneficiaria.

El rector de la URJC, Javier Ramos, reconoció ayer que no hay acta de evaluación del trabajo de fin de máster de Cifuentes, pese a que debía estar archivada, que tampoco aparece la memoria de dicho trabajo y, lo que es aún peor, que no puede garantizar que se celebrara el acto de defensa pública del mismo.

Previamente el presunto tutor de su trabajo, el catedrático Enrique Álvarez Conde, reconoció que había «reconstruido» el acta del tribunal el 21 de marzo. Un acta en la que consta la firma falsificada de quien aparece como presidenta del tribunal.

El problema es de la Universidad, sin duda, pero también de Cifuentes, y la presidenta madrileña se equivoca si pretende enfocar su situación desde la perspectiva de una alumna.

Cuando hizo el máster era delegada del Gobierno en Madrid y hoy es presidenta de esta Comunidad, máxima responsable de la política universitaria.

Su disyuntiva es muy sencilla: o presenta de forma inmediata -hoy mejor que mañana- las pruebas documentales de su trabajo de fin de máster, o debe hacerse a un lado para que la mayoría formada por su partido y por Ciudadanos en la Asamblea elija otro presidente autonómico.

Y si no asume su responsabilidad por iniciativa propia, su partido debe tomar cartas en el asunto porque es mucho más importante lo que está en juego -la continuidad del liderazgo del PP en el centro-derecha en Madrid y, por extensión, en toda España- que el futuro político personal de un dirigente u otro.

El PP no debe presentarse ante la opinión pública como un partido en el que nunca pasa nada. Cae en Cataluña y en las encuestas, se le fugan votos y, ahora, se tambalea su último gran feudo en Madrid, y nada se conmueve, nada cambia en una formación que aspira a ganar las municipales y las autonómicas de 2019.

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