PEDRO MUÑOZ LORITE (LABE ABOGADOS)

La sentencia de ‘La Manada’ deja al descubierto la necesidad de reformas en el sistema judicial penal

"Una pregunta cabria hacer a todos aquellos que opinaron: ¿Acaso el debate es solo relativo a sobre si unos hechos son violación o abuso?"

La sentencia de 'La Manada' deja al descubierto la necesidad de reformas en el sistema judicial penal
La Manada

Tuvo que leerse en la Audiencia Provincial de Navarra el fallo de la sentencia contra ‘La Manada’ para que en todos los corrillos se dejase de hablar de Puigdemont y del Máster de Cifuentes, creándose desde ese momento un microclima de opiniones de todo tipo sobre dicha sentencia que aún perdura.

Desde entonces, todo el mundo se ha atrevido a opinar sobre la sentencia, numerosas y multitudinarias manifestaciones se han sucedido en muchas ciudades españolas, debates en televisión, portadas en la prensa, políticos intentando arañar un puñado de votos con discursos populistas sobre reformas ‘express’ del Código Penal, e incluso un Ministro de Justicia avivando las llamas de un debate moral, político y social, pero que desde hace ya unos días dejó de ser jurídico.

Una pregunta cabría hacer a todos aquellos que opinaron: ¿Acaso el debate es solo relativo a sobre si unos hechos son violación o abuso? No olvidemos que una violación puede ser castigada con 6 años de prisión y un abuso sexual con pena de 10 años de prisión. El debate y la reflexión deben ir más allá, debe ser una reflexión a largo plazo, una reflexión que intente la solución de situaciones que puedan darse a futuro.

Durante estas semanas, el grueso de las críticas que se han vertido frente a la sentencia han ido dirigidas en una única dirección: los Magistrados de la Audiencia Provincial de Navarra

Son precisamente ellos, los Magistrados, los únicos que han tenido acceso a todas las pruebas que se han presentado, y por tanto, los más y mejor capacitados para pronunciarse sobre los hechos enjuiciados. Tales Magistrados con el Código Penal y la jurisprudencia en la mano, han decidido que los actos objeto de enjuiciamiento deben ser calificados como abuso sexual, al considerar que no medió violencia o intimidación que bloquease a la víctima en los momentos previos a acometer el acto sexual.

Conviene recordar, pues pudiera parecer que a raíz de la sentencia contra ‘La Manada’ se nos haya olvidado, que son los jueces los encargados de dictar sentencias teniendo en cuenta unos hechos que hayan resultado ser probados y tomando como referencia un marco jurídico, en este caso, el Código Penal, sin interferencia alguna del poder ejecutivo o legislativo, e intentando abstraerse de la presión social  que levanta en la opinión pública este tipo de asuntos.

El Código Penal actual concede, y podría decirse que exige, un amplio margen de actuación a los Jueces en lo que a la interpretación de unos hechos y el resultado de tan amplio margen de actuación ya hemos visto cuál es: si se hubiese condenado por violación todo serian alabanzas sobre moral, justicia y progresismo. En cambio, si condenan, como así ha sido, por abuso sexual el discurso torna en críticas sobre machismo, pensamiento arcaico y ‘problemas singulares’ de los Magistrados.

Debates superficiales aparte, esta sentencia evidencia la necesidad de una reflexión serena y profunda sobre el sistema judicial penal; una reflexión que no debe moverse por instintos políticos a pocos meses de unas elecciones, sino por la evidente e imperiosa necesidad de mejorar de forma efectiva la normal penal.

Lo cierto es que el Código Penal actual resulta muy abstracto en lo que a la concreción de los tipos penales se refiere, dejando un amplio margen de maniobra a la interpretación que los jueces hagan sobre unos hechos probados.

El problema tiene solución. Pero esa solución no debe ser un parche para acallar a la opinión pública y lavar la imagen de cara a las futuras elecciones. Eso no es legislar.

Se trata de acotar el margen de interpretación de los jueces, olvidándonos de la abstracción actual y acercándonos en mayor medida a la concreción del tenor literal de los tipos penales, y esa es función única y exclusiva del legislador.

No se trata de crear un tipo penal para cada situación que pueda darse, pero si aclarar algunos conceptos clave que aparecen en los tipos penales. Dicho de otro modo, ¿Qué se ha de entender por violencia? ¿Qué es intimidación?

Lo fácil es dejar la interpretación de esos conceptos en manos de la judicatura, y que sea esta quien cargue con el peso de la presión social en asuntos como el de ‘La Manada’.

Por muy profunda que sea la reforma, en última ratio será el juez quien siga decidiendo, pero se trata de dotar a los jueces de una norma llena de rigor y proporcionalidad que permita una mejor solución a los conflictos.

Tal vez, en este caso, y con la normal penal actual las críticas no deberían haberse dirigido solo contra los Magistrados, sino también contra un poder legislador que de un tiempo a esta parte viene legislando bastante poco, y que en lo que al Código Penal se refiere, podría decirse que apenas ha legislado en los últimos tiempos pese a las continuas quejas de los operadores jurídicos, tales como jueces, fiscales, abogados, etc.

Es necesaria una reforma del Código Penal, y la sentencia sobre ‘La Manada’ lo ha puesto de manifiesto, pero es una reforma q ha de hacerse desde la sensatez y la cordura.

Los jueces son intérpretes de una ley que les es impuesta, una ley que clama una profunda reforma, una ley que merece una reforma.

Es ahora el legislador el que tiene una tarea difícil: LEGISLAR. Olvidarse de discursos populistas y abordar una reforma que sea concreta en sus términos, proporcional y rigorista, y sobre todo.

No lo olvidemos, los jueces dictan sentencias tomando como base primordial una ley que no han decidido, que les ha sido impuesta.

Pedro Muñoz Lorite (LaBe Abogados)

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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