CARTA AL DIRECTOR

Venezuela te necesita

Venezuela te necesita
Crisis en Venezuela

Lunes, 07:00 de la mañana, Parroquia Sucre, área metropolitana del norte-oeste de Caracas. Como todas las mañanas sobre esa hora, Ana María, 38 años, viuda, anda con prisa terminando de ayudar a vestirse a sus dos hijos: María Eugenia (10 años) y Alejandro (6). En unos minutos les preparará un vaso de leche, convenientemente rebajada con agua para que la poca que le queda ya en casa le alcance siquiera para un par de días y los acercará donde la abuela María, para que ella los acompañe más tarde al colegio.

Ana María siempre anda con prisas pero hoy especialmente. Le han dicho que hay un sitio en Santa Rosalía de Palermo (en la otra punta del área metropolitana de Caracas) en el que quizá pueda comprar un pen (quizá incluso dos) de insulina: -Ojalá queden cuando llegue -piensa preocupada mientras termina de peinar a Alejandro- y me alcance lo que tengo para pagar lo que me pidan.

Ana María es diabética y está muy preocupada: hace ya casi dos semanas que no se inyecta insulina. No hay, o la que hay es extremadamente cara y ella no puede permitírsela.

El problema de Ana María se agrava, además, por el hecho de que no puede permitirse la alimentación que necesita. Su sueldo solo le da para comer yuca, plátanos, y en el mejor de los casos, arroz (una dieta nefasta para un diabético). Nada de carne, pollo, pescado o ensaladas. Sus precios son inalcanzables para ella.

La insulina antes se la daban en el IVSS (Instituto Venezolano de los Seguros Sociales), luego la consiguió a través de un familiar que está en el Sumet (Sindicato de Trabajadores Municipales) y después en otras organizaciones del Estado, pero, desde hace aproximadamente un año y medio, la situación se ha complicado. Y ya no hay. Ni siquiera como al principio, cuando dejaron de dársela a través del Ministerio del Poder Popular para la Salud, puede encontrarla en Locatel o Farmatodo, que allí antes sí había pero ahora ya no, o casi nunca.

Hoy le toca irse para Santa Rosalía de Palermo, pero ha habido veces que se ha desplazado hasta Maracay o Valencia y hubo una vez que incluso fue a Ciudad Bolívar, a 600 kilómetros de su casa, buscando la insulina que le permita vivir y que, en realidad, no puede permitirse.

Esa es la vida, día a día, de Ana María y de millones de Venezolanos que no consiguen (ni pagando a precio de oro) los medicamentos que necesitan.

Venezuela se muere sin medicamentos: más del 80% de la población tiene dificultades para acceder a las medicinas que necesita.

Es un crimen de lesa humanidad cometido por un sistema (comunista) que prefiere dejar morir a su población antes que admitir sus errores y permitir un pasillo humanitario que aliviara la situación, de extrema gravedad y sufrimiento, del pueblo venezolano.

Tenemos que hacer algo y hacerlo ahora.

Y es verdad que seguramente no podemos, sin más, como quisiéramos tú y yo, arreglar de forma inmediata el problema de Venezuela…

Pero ahora tenemos la oportunidad de llevarle insulina a Ana María y aliviar el dolor y el sufrimiento de miles y miles de personas como ella que necesitan medicinas. Tú y yo podemos llevárselas.

De hecho hace unos días entregamos los primeros 5.000 euros de esta operación que solo acaba de empezar…

Hace unas semanas se pusieron en contacto con nosotros un grupo de personas que trabajan en y con varias asociaciones de Venezuela (dada la dificilísima situación del país, no puedo darte, como me gustaría, detalles sobre nada de esto).

Estos grupos y personas tienen, por donaciones y por compras hechas gracias a las donaciones de muchos benefactores de todo el mundo, contenedores y contenedores de medicamentos listos para ser distribuidos, gratuitamente, entre los enfermos necesitados de Venezuela… insulina para Ana María.

Pero no tienen medios para llevar todas esas medicinas a Venezuela y, dentro de esta, a los distintos estados, regiones y ciudades en las que pretenden distribuirlas.

Y nos han pedido ayuda. Necesitan dinero para que esas medicinas salgan de los contenedores y alivien el dolor de los que las esperan. Y les hemos dicho que sí, que cuenten con los citizengoers de todo el mundo.

Y ahí entras tú, Alfonso, por eso te escribo, porque ahora tenemos (tú y yo, me incluyo, por supuesto) la oportunidad de aliviar el dolor, la situación de miles de personas (niños, enfermos crónicos, embarazadas, ancianos… son los grupos de mayor riesgo) en situación de extrema vulnerabilidad.

 Así que…

 ¿Puedes hacer un donativo ahora de 5 euros para que podamos reunir el dinero suficiente para llevar esos medicamentos que están esperando los venezolanos… para llevarle insulina a Ana María?

https://hs.citizengo.org/ayuda-a-venezuela

Sin ti, están condenados.

 Ignacio Arsuaga y todo el equipo de HazteOir.org

P. S. Ana María es un nombre ficticio, pero su historia es real. Y puede que no la conozcas nunca, es lo más probable, aunque ¿quién sabe, no…? Pero lo que sí es seguro es que si contribuyes ahora, con esa cantidad o con cualquier otra que te parezca razonable, este sencillo acto, ese click que te pido ahora puede cambiar la vida de muchas personas, salvarle la vida a alguien, cambiar el futuro de muchas familias…

Por eso, te lo ruego, dona ahora, aquí: https://hs.citizengo.org/ayuda-a-venezuela y si prefieres usar PayPal, haz click aquí: https://www.paypal.com/cgi-bin/webscr?cmd=_s-xclick&item_name=Citizengo es&hosted_button_id=WMD8NFT9WKSZY&lc=es

P.S.2: Tú ya nos ayudas mucho a lo largo del año, te lo agradezco enormemente y precisamente por eso te pido que, por favor, no te sientas en la obligación de hacer un donativo para esto.

Te mando este correo, sin embargo, que estamos enviando a todos los citizengoers de todo el mundo, porque sé que es un tema que te importa y mucho y porque si no te lo mandara, de alguna manera sería yo quien estaría tomando la decisión por ti, guiándote la libertad, la posibilidad, de decidir sobre si donas o no, en este momento, para esta campaña.

Una cosa más…

Seguro que conoces a alguien a quien le importa este asunto, ¿por qué no le reenvías este correo?

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