ANÁLISIS

¿A cuantos más tienen que romper la nariz, para que Pedro Sánchez deje de estar de perfil en Cataluña?

¿A cuantos más tienen que romper la nariz, para que Pedro Sánchez deje de estar de perfil en Cataluña?
El presidente socialista Pedro Sánchez (PSOE). EP

Cataluña está consumida por la violencia independentista. La presencia de más policías nacionales y guardias civiles se hace imprescindible para garantizar la protección de los ciudadanos constitucionalistas.

Ahora mismo, la seguridad física y jurídica es una quimera en la región a tenor de los últimos acontecimientos. ¿Qué tiene que pasar para que el Gobierno reaccione y envíe más efectivos?

El caso de Lidia, la mujer a la que un salvaje le destrozó la nariz delante de su marido e hijos tras una brutal paliza, ejemplifica perfectamente el ambiente insostenible que cercena la convivencia en la comunidad autónoma. La víctima de esta agresión fue atendida por los Mossos, pero dada la actitud de éstos, se sintió tan insegura que prefirió denunciarlo ante la Policía Nacional.

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado detuvieron al individuo por un delito de odio y otro de lesiones.

No obstante, Lidia sintió que los mossos que acudieron al lugar de los hechos -donde había quitado algunos lazos amarillos- no le dieron la atención adecuada. Una sensación de inseguridad y desprotección que la hizo acudir a la comisaría de la Policía Nacional para denunciar una paliza que podría haberle costado la vida.

Así las cosas, el Gobierno del PSOE debe reforzar la presencia de policías y guardias civiles en la zona. Si es necesario, tendrían que volver los 7.000 agentes que habían sido desplazados para velar por la legalidad y el orden cívico durante el golpe de Estado del pasado 1 de octubre. Desde entonces hasta ahora, la situación, lejos de mejorar, cada vez es peor.

La laxitud de Pedro Sánchez con el xenófobo Quim Torra y sus acólitos sólo ha hecho reforzar la postura de los veleidosos. Radicales que igual agreden a ciudadanos al grito de «extranjera de mierda» que amenazan al jefe de Estado o acosan a magistrados como el juez Pablo Llarena.

Por lo tanto, la presencia de más agentes es imprescindible, igual que la aplicación de un artículo 155 contundente para poner coto, entre otras cosas, a la actividad de unos Mossos que han vuelto a las andadas que protagonizaron con Trapero. La cuestión es si el Ejecutivo de Sánchez se atreverá a proteger los postulados de la Constitución y a los propios ciudadanos.

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