LOS INDEPENDENTISTAS NO QUIERE SOLUCIONES, SINO CONFLICTO

El xenófobo Quim Torra ‘mea en la chepa’ a Pedro Sanchez y el líder socialista dice que llueve

El xenófobo Quim Torra 'mea en la chepa' a Pedro Sanchez y el líder socialista dice que llueve
El socialista Pedro Sánchez y el independentista catalán Quim Torra. EP

EL empeño del Gobierno socialista por alentar la idea de que el desafío secesionista podía entrar en una fase de distensión, diálogo y alejamiento de la unilateralidad, confirmado anoche por la portavoz del Ejecutivo, con una tibia y complaciente respuesta al discurso de Quim Torra, es solo un espejismo prefabricado.

Nada más falso y nada más lejos de la realidad, tal y como se encargó de recordar Torra en un discurso que rayó en lo delirante.

Lo cierto es que ambos quieren ganar tiempo: Pedro Sánchez, para consolidar una ingenua imagen de transigencia que le distancie del PP y de Ciudadanos; y Torra, para que transcurran las semanas, haya condenas por rebelión en el Supremo y agitar las calles para alzarse contra el Estado de Derecho.

El separatismo no dio su golpe de Estado para asumir ahora una inútil reforma estatutaria, sino para lograr la ruptura mientras anima una peligrosa confrontación social.

Ni Torra, ni Puigdemont ni Elsa Artadi dan señales para rectificar su discurso excluyente y repleto de falsedades, como que en Cataluña se vulneran los derechos civiles y no hay libertad.

Leerles entre líneas, haciendo interpretaciones buenistas en busca de salidas constructivas para Cataluña, resulta absurdo porque sus pretensiones siguen siendo un ataque frontal a la Constitución.

Mientras lo que esté sobre la mesa de negociación sea la unidad de España, generar cualquier expectativa favorable al independentismo será un riesgo que la nación no puede correr.

Pedro Sánchez dice una cosa y su contraria cada día, pero Torra demostró ayer que no se apea de su obsesiva concepción de una república catalana, y mantendrá su pulso al Estado rechazando cualquier referéndum que no sea para dirimir la independencia.

Por eso el separatismo ha dinamitado la oferta de Pedro Sánchez con tan inusitado desprecio.

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