ANÁLISIS

El pasteleo a tres bandas Sánchez-Iglesias-Junqueras es una infamia para la democracia española

El 'Coletas' de Podemos eleva la presión sobre el 'okupa' de La Moncloa y se suma al golpista de ERC: "Le toca moverse"

El pasteleo a tres bandas Sánchez-Iglesias-Junqueras es una infamia para la democracia española
Oriol Junqueras (ERC), Pedro Sánchez (PSOE) y Pablo Iglesias (PODEMOS). EP

El Gobierno socialista no puede pretender que la opinión pública española secunde obedientemente sus mentiras (Ni España ni los españoles se merecen a Pedro Sánchez y este Gobierno de mierda).

Borrell, Garcia-Marlaska y otros ministros, así como los presidentes autonómicos del PSOE pueden pretender que no se enterar, pero sobre ellos caerá también esta infamia (¿Qué te has fumado, Sostres? El de ABC culpa a Albert Rivera de la esperpéntica reunión entre Iglesias y Junqueras).

El podemita Pablo Iglesias negoció este 19 de octubre de 2018 con Oriol Junqueras los votos de ERC a los Presupuestos Generales del Estado con el beneplácito del ‘okupa’ Pedro Sánchez (El golpista Junqueras manda a Pablo Iglesias que pase recado a Pedro Sánchez de que ya se puede ir ‘bajando los pantalones’).

Cualquier otra interpretación sería absurda y demostraría no conocer la experiencia que acumula este gabinete en faltar a la verdad.

Sánchez maltrató a la opinión pública cuando afirmó en Bruselas que «en nombre del Gobierno sólo negocia el Gobierno», porque lo cierto es que Pablo Iglesias está funcionando como un testaferro del Ejecutivo para el trabajo sucio de entrar en una prisión y sentarse a negociar con un golpista.

La falta de respeto a la inteligencia de los ciudadanos es una constante en la propaganda de este Gobierno desde que tomó posesión y negar lo evidente -que Iglesias acudió ayer a la cárcel de Lledoners con la bendición de Sánchez- sólo aumenta el perfil falsario de la comunicación gubernamental.

Iglesias representó este viernes, un día infamante para la democracia, la regla básica del juego político de Sánchez: todo vale, no hay límites éticos, la conservación del poder lo justifica todo.

Mientras el Tribunal Supremo prepara el juicio oral contra Junqueras y el resto de los golpistas, el Gobierno socialista actúa a la contra y manda a Iglesias a negociar con un jefe de la banda. Así no se respalda a la justicia en su mayor reto desde el 23-F.

En el plano internacional, será más difícil que la UE vuelva a apoyar incondicionalmente a España frente al golpe independentista si repara en que es el Gobierno el que acaramela a los líderes golpistas.

Es impensable que el separatismo y la extrema izquierda dejen caer a Sánchez a corto plazo. Tienen con él una mina de oro en La Moncloa, aunque haya barones territoriales del PSOE que, cumpliendo su rol tan testimonial como irrelevante, aseguren que no habrá cesiones.

El hecho de negociar con el golpista Junqueras en la cárcel es en sí una de la mayores cesiones que podría hacer el Gobierno, la de legitimar a los golpistas, para aparentar que no son tan golpistas, que no merecen tanta prisión provisional y que no deben ser acusados tan gravemente por la Fiscalía.

Y ante tanta deslealtad, de nuevo la voz del Rey marca la que es la posición mayoritaria de los ciudadanos y que debiera ser la línea maestra en la defensa de la unidad de España, el Estado de Derecho y la democracia que sostiene nuestra libertad y soberanía.

Como este 19 de octubre recalcó Don Felipe, «la Constitución, fruto de la concordia entre españoles, significa para España democracia y libertad».

Nuevo aldabonazo de Felipe VI frente a quienes maquinan la destrucción de España y quienes les legitiman con visitas tan infames como la ayer cursada a la prisión de Lladoners.

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