ANÁLISIS

El Gobierno Sánchez propone eliminar penas de cárcel para evitar la ‘hiperinflación’ de las prisiones

El Gobierno Sánchez propone eliminar penas de cárcel para evitar la 'hiperinflación' de las prisiones
Pena, prisión, cárcel y delito. PD

La política penitenciaria del Gobierno da un paso más en su equívoco. Ahora, pretende eliminar penas de cárcel para evitar lo que denominan como «hiperinflación» de las prisiones.

Algo que redundará en la inseguridad del país y de los propios ciudadanos. Resulta cuanto menos paradójico que los socialistas, que gobiernan España con el apoyo permanente de Podemos, hablen de «populismo punitivo» con tal de atacar todo lo que tiene que ver con el Partido Popular.

En este caso concreto, la reforma del Código Penal realizada por los populares y que, según el Ejecutivo de Pedro Sánchez, redundó en el aumento de las penas.

No obstante, donde el PSOE ve saturación, la realidad dice que España tiene una población reclusa inferior a la de otros países de nuestro entorno. De hecho, los 58.814 presos que hay en nuestro país nos coloca en el puesto 124 de 222 naciones según el último informe de World Prision Brief.

Por lo tanto, ese «populismo punitivo» que los socialistas achacan al PP habla más de una excusa para relajar la dinámica penitenciaria -algo que apoyan los comunistas bolivarianos de Podemos- que de una situación de saturación real en nuestras cárceles. La justicia ha de ser firme, basada en un Código Penal duro ante los delitos graves.

La excusa -falsa- de la falta de espacio no es un argumento para suavizar una norma penal que socialistas y podemitas señalan como «dramáticamente dura». Lo que es dramáticamente duro es que el actual Ejecutivo, en clara connivencia con los radicales, esté pensando en rebajar el delito de desobediencia o resistencia a la autoridad, dejando así desamparados a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado ante contextos de tensión tan graves como los que se viven en Cataluña, Navarra o algunas zonas del País Vasco.

Lo que es dramáticamente duro es que el equipo de Pedro Sánchez merme el número de policías y guardias civiles en esas zonas, dejando bajo mínimos la seguridad jurídica de los ciudadanos.

Lo que es dramáticamente duro es que se trate a los presos golpistas como si fueran mártires y se les acerque a Cataluña. Idéntico caso al de numerosos presos etarras, algunos con asesinatos a sus espaldas.

Eso sí es «dramáticamente duro». Igual que dar la espalda a la Prisión Permanente Revisable para casos de extrema gravedad como los de Mari Luz Cortés, Diana Quer o Marta del Castillo y, sin embargo, proponer una reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal para que cualquier acto sexual sin un ‘sí’ expreso sea delito cuando, además, el artículo 181 del Código Penal ya establece que los abusos sexuales también son aquellos que «sin violencia o intimidación y sin que medie consentimiento» atentan contra la libertad sexual de otra persona.

Lo que tiene que hacer el Gobierno es endurecer las penas, legislar con rigor y no abrir las puertas a los delincuentes por el mero hecho de dar titulares grandilocuentes o, lo que es peor, alimentar las veleidades de sus socios.

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